domingo, 18 de agosto de 2024

El vídeo

En catalán









En una cena de hace unos meses me atraganté cuando un buen amigo me preguntó qué opinaba sobre la alcaldesa de Ripoll. El amigo supuso, erróneamente, que yo habría destinado un tiempo de mi vida a pensar sobre lo que ella va diciendo. Nunca se me ocurriría escuchar ni una palabra de esta mujer.

 

Sin embargo, su pregunta denotaba un interés hacia el discurso de la alcaldesa que me sorprendió y a la vez atemorizó. ¿Cómo era posible que una persona catalana, independentista, con una casa en Sant Cugat del Vallès y otra en la Cerdaña, perteneciente al 2% de los más ricos de España, pudiera tener algún problema con la inmigración? ¿Y cómo podía llegar a pensar que una persona como la alcaldesa se lo solucionaría?. No me cuadraba en absoluto con el perfil del posible votante de un partido de extrema derecha.

 

Pensé en escribir una entrada sobre el tema pero no lo hice. Ahora SÍ me he decidido. No aguanto más. La cosa se está yendo de madre.

 

Corre por las redes un vídeo o reel que se ha hecho viral, con un discurso espantoso de la alcaldesa. Lo cualifico de “espantoso” sin haberlo visto ni escuchado. Ni pienso hacerlo. Le ha llegado al teléfono móvil a mi marido. He llegado a oir la primera frase y ya me he puesto nerviosa.

 

Mi marido se ha tenido que esconder por la casa para poder escucharlo porque yo no le dejaba. Me temía que le ocurriera lo mismo que a los protagonistas de la película de terror “The Ring” : todos los que veían una cinta de vídeo se morían misteriosamente a los pocos días. En el caso del presente vídeo o reel de la alcaldesa, me imaginaba que quien escuchaba el discurso, se transformaba en una persona racista y homófoba, como una especie de Hulk, rasgándose la ropa y enloqueciendo.

 

 

Me dirás, desocupado lector, y con toda la razón, que si no he visto el vídeo, ¿cómo puedo opinar sobre él? Pues sencillamente porque yo, sí yo, aquí donde me ves, podría haber escrito el texto. Sé perfectamente cómo piensa la alcaldesa de Ripoll, mujer blanca y privilegiada del primer mundo. La alcaldesa y yo hemos crecido en el mismo hábitat. Ambas sabemos lo que quieren oír y escuchar los votantes blancos del primer mundo: palabras tranquilizadoras tipo “no estás solo con lo que piensas”.

 

 

Son muchos años absorviendo cultura supremacista blanca sin darnos cuenta. Hemos sido adoctrinadas desde pequeñas por el cine y la televisión (las redes sociales de aquellos años). En las primeras películas del Far West que recuerdo, los indios son los malos y asesinan cruelmente a los colonos blancos. Los únicos negros que salen en las películas de Tarzán de Johnny Weissmüller son los que cargan a sus espaldas el equipaje de los blancos, y que obviamente son los primeros en morir, despeñándose por una barranco, porque son así de tontos. También recuerdo un programa de televisión de los años ochenta de bromas con cámara oculta. Las desafortunadas víctimas de las bromas eran los negros de Sudáfrica en plena época del Apartheid. Por supuesto nadie nos había explicado que Nelson Mandela estaba encarcelado en ese momento, ni del sufrimiento de aquellas personas bajo el régimen cruel del Apartheid. Los telespectadores sólo veíamos a unos negros con apariencia de bobos que intentaban coger del suelo un billete que se movía por la brisa misteriosa,  mientras un hilo invisible lo alejaba cada vez que lo querían coger. Nos moríamos de risa. ¿Cómo no ser racista si ya desde pequeños nos lo han inoculado en vena?.

 

Con su lenguaje claro y catalán la alcaldesa esconde sus ideas xenófobas y populistas bajo la apariencia de "seny català". Las anécdotas las convierte en generalidades y después incluye un par de verdades obvias entre un montón de mentiras. Repito que no he escuchado el vídeo, pero sí alguno de Trump y Hitler, y utilizan el mismo Manual de supervivencia.

 

No termina aquí el procedimiento, según el Manual. Luego se graba el discurso, se convierte en reel, se impulsa a través de las redes por los robots especializados en estos temas, y llega a un montón de personas entre las que se encuentran el amigo de Șanț Cugat, mi marido y quien se lo haya enviado. La tormenta perfecta.

 

Un montón de personas inocentes van reenviando este tipo de vídeos por las redes a sus amistades, ya sea por curiosidad o porque les convence un poco, o incluso por reírse. Son buenas personas que no se consideran racistas pero que se preocupan cuando ven un hiyab por la calle, un negro en la consulta del médico, o una persona con apellidos extranjeros en los juegos olímpicos representando a España... Tienen un gen rebelde que emerge de vez en cuando.

 

A mí a veces también me ocurre. Ya lo confesé en la entrada de 11 de agosto de 2022. Lo que pasa es que lo intentro dominar.



http://lilladelesbos.blogspot.com/2022/08/



Por supuesto estas personas desconocen que se empieza enviando reels entre unos adultos supuestamente sensatos, y éstos llegan a varios impresentables acelerados que acaban quemando mezquitas, como recientemente ha ocurrido en Reino Unido. O sinagogas, como ocurrió en Alemania de los años treinta del siglo pasado. La "noche de los cristales rotos" de 1938 los nazis destrozaron sinagogas, domicilios y tiendas de judíos. Se considera actualmente como la fecha de inicio del Holocausto. Quiero pensar que la alcaldesa de Ripoll desconoce que sus palabras son el germen de un futuro genocidio. Ella no quiere matar a inmigrantes hoy, obviamente, pero, quién sabe dentro de unos años, si llegara a un cargo de poder más importante, si empezaría encerrándolos en campos de trabajo para limpiar las calles de inmigrantes, y luego no sabría qué hacer con tanta gente cerrada y terminaría diseñando un plan detallado de exterminio de personas en masa con gas Zyklon y crematorios industriales para abaratar costes y tiempo?

 

En el fondo estoy convencida de que la alcaldesa sólo aspira ahora mismo a tener un puesto de trabajo bien pagado, mientras sueña con convertirse en la Meloni o la Marie Le Pen de Catalunya. ¿Una belleza como Meloni o una mujer que podría ser nuestra tita como Le Pen no pueden tener ideas peligrosas, verdad? Pero detrás de ellas existe toda una maquinaria de poder mayoritariamente de hombres blancos. Ellas son únicamente un espejismo. Cuando sus partidos lleguen al poder, los hombres que manejan los hilos las enviarán con una patada en el culo a realizar las faenas de la casa y a tener hijos. A ellas tres y a todas nosotras. A mí también me prohibirán escribir este blog. Lo vi clarísimo en el libro “El cuento de la criada” de Margaret Atwood. La escritora nos adelanta cómo será el mundo si llegan al poder estas ideologías. Pero esto será motivo de otra entrada

 

Desocupado lector: querría que con estas cuatro líneas, ya ves, pensaras que la alcaldesa te da una información demasiado obvia, demasiado fácil, para describir y solucionar los supuestos problemas de la inmigración. No empadronando a los inmigrantes, no les hará desaparecer de Ripoll. Ni de Cataluña. No acogiendo a menores no acompañados no hará que vuelvan a su país.

 

 

No puedo dar la solución (ni la alcaldesa tampoco) a no ser qué problema tienen algunas personas con los inmigrantes, pero desocupado lector, si te llega el vídeo, piensa que tú eres mucho más inteligente de lo que ella piensa.



Yad Vashem Photo Archive Les Juventuts hitlerianes varen destroçaar sinagogues, botigues i negocis jueus. La gent observa com un oficial nazi ataca un negoci jueu.

lunes, 1 de julio de 2024

Némesis


en català Lilladelesbos.blogspot



A veces alguien nos hacer creer que existe una némesis, un enemigo mortal del que hemos de defendernos a cualquier precio. Esta némesis es imaginaria, por supuesto, pero nosotros la vemos real,  porque nos lo han hecho creer. Y lo que es más grave, actuamos como si existiera de verdad. En mi caso, mi némesis es el mosquito tigre, y para una amiga y vecina, las mafias okupas de pisos.  El mismo día que ella hacía venir a los técnicos de “Securitas Direct” a su piso, unos operarios entraban en mi casa a colocarme unas enormes mosquiteras. 

 

 

No vivo a Kenia, donde los mosquitos causan problemas reales de salud como la malaria, ni los mafiosos tampoco entrarán en el piso de mi amiga. Estos individuos conocen perfectamente el tipo de vivienda susceptible de ser okupado: edificios embargados por los bancos, construidos a punto para entregar a sus propietarios, o situados en barrios degradados... Yo ahora tampoco daré pistas a esta gente... Pero alguien nos metió el miedo en el cuerpo haciéndonos creer que nos iban a atacar. Teníamos que hacer alguna cosa.

 

Goebbles, el ministro de propaganda de Hitler, supo utilizar esta flaqueza humana para sus fines. Gracias a sus métodos y sus mentiras, los alemanes de los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial consideraban que los judíos eran la causa de todos sus males, su némesis. El régimen de Hitler hizo creer a la población alemana que, entre otras muchas mentiras,  los judíos habían ayudado el enemigo para que Alemania perdiera la Primera Guerra Mundial. Una de tantas falsedades que el ministerio de propaganda nazi predicó durante  aquellos años. Y tengo que decir que todavía funcionan hoy en día: una persona a la cual expliqué esta historia recientemente,  dudó  que quizá era verdad. 

 

El enemigo imaginario que utiliza la ultraderecha es el inmigrante. Es la causa de los infortunios  de los europeos. Cambiamos “judío” por “inmigrante” y todo cuadra a la perfección. Podemos ver cada día cómo los partidos xenófobos usan al pie de la letra el manual de instrucciones de Goebbles, pero adaptado a los tiempos actuales. Solo hay que abrir el móvil o el ordenador y  leer las mentiras, fake news o verdades a medias, las mismas de Goebbles en los años treinta, pero adaptadas a los tiempos actuales. Y funcionan, vaya si funcionan. Es que es tan fácil dar solucionas simples a problemas complejos! A las últimas elecciones me remito.

 

https://revista.lamardeonuba.es/al-descubierto-asi-cumple-vox-los-11-principios-de-propaganda-del-nazismo-ideados-por-joseph-goebbels/


Hace unos días cogí un taxi en Cracovia. El conductor acabó explicándome cual era su némesis: los “arabiens” que habían venido de Africa ( entre él y yo no hacíamos ni el primer curso de inglés, pero nos entendíamos). En los cinco días que estuve en Cracovia no vi ni uno. Ni uno!!! Para él, las imágenes que le llegaban de los disturbios de la Banlieue de París eran terroríficas. Opinaba que los inmigrantes tenían que marcharse de Polonia. Tenía miedo que en su país  pasara “lo mismo”, que en Francia. No fue fácil frenar a mi marido que me pedía que le transmitiera en inglés que afortunadamente ellos ya disponían de instalaciones preparadas para ser ocupadas por los inmigrantes ( en clara referencia en los campos de concentración de Auschwitz-Birkenau que acabábamos de visitar). Yo también lo ataqué, pobre chico. Le quise descolocar informándole que el verdadero peligro para Polonia venía del Este, no de África. Putin cualquier día volvería a invadir Polonia. Rusia hace meses que ha entrado en economía de guerra y por algún motivo será. Además tener al otro lado de la frontera un país poderoso y imperialista que ya había invadido Polonia no hace tanto, no es para estar tranquilo.  El taxista me miró muy sorprendido, no se lo esperaba. 

 

En cuanto a mi amiga, mientras cenaba una noche de verano con su familia en casa, un hombre entró por el comedor, escalando los tres pisos de  la fachada,  y los  atacó. No fue un okupa, sinó un ladrón. 

 

En mi caso, una plaga de chinches venida de no se sabe dónde, por los enchufes, por los zapatos, vete a saber, me acribillaron a picaduras mientras dormía. Los mosquitos tigre se lo miraban desde el otro lado de la mosquitera, muertos de risa...




viernes, 31 de mayo de 2024

A dos mil kilómetros

A día de hoy,  a dos mil kilómetros de distancia, en dirección al sur, quizá yo ya no existiría.

 

Querido y desocupado lector, con este encabezamiento te he dejado helado. Lo sé y lo siento. Pero, por una vez, no me estoy refiriendo a las guerras en Gaza y Ucrania.

 

Todos éramos sabedores, yo la primera, que muchos tratamientos médicos que en el primer mundo salvan vidas, en el tercer mundo no están al alcance de la mayoría de los enfermos. Lo constatamos con las vacunas para el Covid. Mientras en Europa nos vacunábamos alegremente y en masa, en África o Sudamérica los enfermos morían en los hospitales, y una nueva variante del virus volvía a extenderse por el mundo. Más recientemente en Argentina, la vacuna contra el virus del dengue, solo se la administran a los pocos argentinos que pueden pagar setenta euros. En los países pobres, donde no hay una sanidad pública que funcione, las empresas farmacéuticas venden sus productos a precio de oro a los pocos enfermos que pueden pagarlos, los cuales deben endeudarse de por vida en el mejor de los casos.

 

Esta terrible injusticia, que todos aceptábamos como un fenónemo inevitable de la naturaleza, ahora me afecta en primera persona por motivos personales. Un medicamento contra el cáncer de mama como el “trastuzumad” no puede suministrarse a las mujeres africanas por sus elevadísimos costes.


https://www.swissinfo.ch/spa/economia/pagar-para-sobrevivir-el-precio-mortal-del-cáncer-de-mama-en-kenia/48065934


Las afortunadas enfermas de Kenia que pueden llegar a operarse y después tratarse con quimioterapia, no pueden acabar de manera definitiva el tratamiento con trastuzumad, un inhibidor absolutamente necesario, que en España sí es administrado a las pacientes y durante un año. Por este motivo, el índice de supervivencia en el primer mundo es mayor, como constaté ayer mismo. Tomando un café con siete compañeras de trabajo, de las que tres éramos enfermas tratadas en hospitales públicos de Catalunya, comprobé que dos de ellas ya disponían del alta definitiva. Qué mejor índice que éste?

 

Y ciertamente, aquí me encuentro, cada tres semanas, en un Hospital público del primer mundo, sentada en una cómoda butaca donada por la Fundación Oncolliga de Girona, donde una amabilísima enfermera o enfermero según el día, me inyecta por vía intravenosa el trastuzumad. Y en esos momentos me invade una inmensa alegría porque valoro el esfuerzo de la sanidad pública y de su personal médico, para curarme, pero al mismo tiempo me doy cuenta de que esa bolsa amarilla que cuelga a mi lado, no se podrá dispensar a las mujeres de Kenia, y por tanto no podrán finalizar su tratamiento.

 

Me siento como el soldado Ryan en la escena final de la película de Steven Speilberg “Salvar al soldador Ryan”. Ya saben los desocupados lectores seguidores de este blog que me interesa la historia sobre la Segunda Guerra Mundial y siempre encuentro conexiones con el presente. En la película de Spielberg, el Presidente de Estados Unidos firma tres telegramas dirigidos a la Sra. Ryan: le comunican la muerte de tres de sus cuatro hijos, losm cuales se encontraban luchando en los diferentes frentes donde Estados Unidos está implicado,  Japón, Europa… El Presidente ordena a sus generales que se movilicen para retornar a casa con su madre al último hijo que todavía está vivo. Qué precio tan alto ha pagado esa mujer. Así pues, muchos soldados americanos morirán en la película por intentar encontrar y rescatar al soldado Ryan, en el desembarco de Normandía. En la última escena de la película, (atención Spoiler), un soldado Ryan ya mayor, viajará con su familia al cementerio americano de Omaha Beach en Normandía. Arrodillado ante las tumbas de quienes murieron por rescatarlo, les cuenta que durante su vida ha intentado ser digno de lo que se pagó y luchó por él. Así me siento yo, cada tres semanas. Pienso en lo afortunada y privilegiada que soy, y en qué he hecho yo para merecer ese privilegio, como no sea haber nacido aquí simplemente.

 

No hace muchos años, en Cancerland, el país imaginario donde últimamente había vivido el escritor Paul Auster, ricos y pobres eran iguales. Por entonces, todos creíamos que la terrible enfermedad nos igualaba a reyes y emperadores. Por las pantallas de nuestros televisores veíamos desfilar las imágenes al Sha de Persia, del rey Hussein de Jordania, o de la cantante Rocío Jurado, cuando volvían a casa, en un avión medicalizado, derrotados, después de haber intentado lo último en las mejores clínicas  de Estados Unidos. Pero ahora la investigación y los avances contra la enfermedad han beneficiado mayoritariamente a los enfermos de Cancerland del primer mundo.

 

A menudo comparto la sala de espera del hospital con algunas mujeres inmigrantes. No puedo evitar pensar con cierto alivio que gracias a que han emigrado a Catalunya, y viven y trabajan aquí, recibirán un mejor tratamiento médico que en su país de origen. Lo siento así, aunque puede tener un componente paternalista, colonialista o incluso algo racista... esta afirmación que parece de color de rosa. (Los desocupados lectores seguidores ya me conocen y saben  que aunque intento dominar el gen, a veces se me escapan arrebatos racistas ).


http://lilladelesbos.blogspot.com/2020/07/to-be-or-not-to-be.html


Me gustaría que los ciudadanos de Catalunya que se encuentran en la sala de espera de nuestros hospitales valoraran de forma positiva lo que hemos conseguido como país o como sociedad, pero sospecho que no es así.

 

Hablo con familiares y amigos sobre estos temas y un temor contra los inmigrantes que utilizan nuestra sanidad se apodera de algunos de ellos. Sienten que les están robando algo.Ven en estas personas enfermas inmigrantes la causa de que la sanidad pública no funcione ( porque a veces es un caos). Según ellos, los retrasos, los colapsos, la falta de recursos, etc, son causados ​​por los inmigrantes de la sala de espera o del Servicio de urgencias. Así de sencillo. No se les ocurre pensar que a veces frente a nuestros hospitales hay unos gestores ineptos, por ejemplo, como constaté de primera mano en el Servicio de Urgencias.  Así me lo confirmaron por escrito desde la dirección del Hospital Josep Trueta de Gerona cuando formulé la queja. Es mucho más fácil y sencillo culpar de nuestros problemas al pobre y al extranjero, que a un mal directivo o a un mal gestor de nuestros  recursos.


También he tenido que escuchar que no existen recursos para todos, que este sistema público de salud no se podrá mantener con los estándares de calidad que ahora disfrutamos. Alguna persona culta y de nivel social alto me ha dicho que estos inmigrantes sólo vienen a Cataluña para aprovechar nuestros servicios, como una especie de turismo médico similar al de los pacientes ricos de la Clínica Teknon o la Barraquer de Barcelona, donde los príncipes de Arabia Saudí son tratados.

 

Yo no puedo aportar datos económicos que contradigan estas opiniones, pero tampoco las personas con las que he hablado de estos temas. Ni un documento técnico ni económico por ninguna de las dos partes. Sospecho que se trata de la simple constatación en la sala de espera de un hospital.

 

Con ciudadanos que piensan de esta manera, lo tienen muy fácil los partidos políticos de extrema derecha para acaparar votos apelando a nuestros instintos neandertales que tan fáciles son de exacerbar... El enemigo es el judío, en la  Alemania nazi de los años treinta del siglo pasado, o el inmigrante, en el siglo XXI. La extrema derecha siempre tiene soluciones fáciles (se empieza no empadronando a los inmigrantes y se les acaba montando en un tren hacia los campos de concentración) a “problemas” complejos.

 

El investigador Luis Gimeno, especialista aragonés de Medicina Familiar y Comunitaria:

"Ampliar la atención sanitaria a inmigrantes ni satura ni endeuda el Sistema Nacional de Salud".

 http://saludineroap.blogspot.com/2021/02/uso-de-la-sanidad-publica-por-la.html


El politólogo holandés Hein de Haas en diversas entrevistas:

“Los inmigrantes no terminarán con el estado del bienestar. Ni la derecha ni la izquierda quieren entenderlo.”

https://www.elmundo.es/la-lectura/2024/05/20/6646430efc6c83a06e8b45bc.html


La ONG “Médicos del Mundo:

Es falso que las personas inmigrantes colapsen los servicios de atención primaria puesto que los utilizan menos que los autóctonos.

http://www.medicosdelmundo.es/derechoacurar/8-mitos-y-mentiras-sobre-inmigracion-y-sanidad/


Mientras yo acabo de decidir que, en cuanto pueda, volveré a visitar el cementerio americano de Omaha Beach en Normandía.




martes, 3 de enero de 2023

Lesbos 2022

Ilusa de mí, realmente pensaba allá por enero de 2016, cuando comencé a escribir este blog, que el título y el tema seria temporal. Creí que en un par de años los refugiados de la isla de Lesbos podrían volver a sus países de origen porque la guerra habría acabado o habrían podido entrar en algún país de Europa y rehacer sus vida. Obviamente no ha sido así y no puedo cambiar el título del blog

 Confiteor que laisladelesbos2 ha estado bastante abandonada este 2022, por mí y por todo el mundo, en sentido literal y literario. Las preocupaciones personales (insignificantes, alguno las calificaría) del día a día me han absorbido de tal manera que el último de mis pensamientos ha sido para laisladelesbos2.

 No soy la única culpable : para los periódicos y televisiones también ha dejado de existir laisladelesbos2  y todo el que significa: campos de refugiados, naufragios, desaparecidos en les aguas del Mediterráneo o en el canal de la Mancha... Estas noticias pasan desapercibidas para los europeos: un relámpago al cerebro durante un segundo, mientras leemos el titular y... fuera, fuera, hacia Instagram a descansar las neuronas. Insensibles. Ya está todo dicho sobre el tema. 

A lo mejor también la pandemia ha tenido la culpa de todo esto de alguna manera. Como efectos colaterales ( son tantos!) de estos meses confinados, los europeos nos hemos mirado demasiado el ombligo. Este último año hemos tenido guerra en Ucrania, crisis, fútbol, ... lo que nos quieran vender los diarios, para preocuparnos según sus intereses o el del algoritmo que nos manipula. 

Buscando por internet las últimas informaciones de la isladelesbos2  he encontrado la de un naufragio ante la isla griega de Citera. Esta noticia, si es que la leí ( tampoco miro cada día la prensa) me pasó totalmente inadvertida. Me ha sabido muy mal: prueba evidente del que más arriba he confesado: no los habitantes de laisladelesbos2 no han sido una preocupación mía este año.

Visité la pequeña isla de Citera hace un tiempo. Es uno de los momentos mágicos de mis viajes: paseo por las calles vacías de un pueblo griego en temporada baja, y un delicioso pulpo a la brasa con vino blanco ante la playa. Y yo con veinte años menos. 

5 de octubre de 2022, 9 d la noche: un velero se hunde ante la isla de Citera: olas de 10 metros, bomberos y socorristas arriesgando  la  vida para salvar los pobres náufragos atrapados bajo las rocas. Un resultado de 5 personas muertas y ochenta rescatadas.

 La imagen de las calles vacías y el pulpo se ha desvanecido. Es lo mínimo que me merezco por no haber tenido en mis pensamientos laisladelesbos2. 

Me quedo con la imagen positiva de las ochenta personas que salvaron la vida. 

Desgraciadamente lo más probable es  que socorristas, bomberos, rescatadores, todos tendrán que continuar trabajando este año.. Es un hecho irrefutable que los inmigrantes del mundo entero, arriesgaran su vida para llegar al hemisferio norte y concretamente a Europa. Observad el mapamundi y constataréis que en Europa es donde hay más privilegiados ( incluyo mis vecinos de escalera, compañeros de trabajo y yo misma) por metro cuadrado. Es donde se vive mejor de todo el planeta tierra: Europa. 

Desde aquí quiero dar las gracias a todas las personas que ayudan a los inmigrantes que huyen de sus países, hacia Europa. Salvan vidas, colaboran en los campos de refugiados, tramiten documentos, con un añadido: tienen que esquivar determinados obstáculos: no son las enormes olas del Mediterráneo, sino un montón de políticos que no solo no ayudan sino que lo ponen más difícil. 

Aquí mi pequeño homenaje en la primera entrada de 2023.

sábado, 22 de enero de 2022

TESTIMONIOS COVID 2022


Pareja jubilada

Me encontré a mi amiga con su marido realizando las últimas compras de Navidad. Me explicó que toda su familia había sufrido la enfermedad hacía varias semanas. Ella estuvo a punto de quedar ingresada en el hospital por problemas respiratorios; todo eran entradas y salidas por Urgencias aquellos días. A su marido le habían quedado secuelas  les costaba respirar, a pesar de que ya había transcurrido más de un mes desde que se contagiaron. Ellos dos sabían perfectamente quién los infectó y dónde: en un entierro y por el hijo no vacunado del difunto ( en los pueblos todo el mundo se conoce). Este hombre abrazó todo el mundo en la salida. Me diréis que se podía haber rechazado el abrazo. Yo os digo que no. A ver quién en un entierro niega un abrazo al hijo de una persona muerta. Yo he tenido que ir a uno durante estos meses de pandemia y reconozco no se puede rehuir el abrazo, porque en aquel momento lo necesitábamos los dos. Esta persona antivacunas contagió en el entierro a seis personas, entre las cuales mi amiga. El sujeto origen de la infección también acabó en la UCI. Según parece no se vacunará, ni tiene ningún cargo de conciencia del mal ocasionado a tantas  familias.

Conclusión: No ir a entierros, (si se puede) y huir de los antivacunas.


Mi amiga también es defensora de la sanidad pública catalana, con todos los sus defectos. Sus consuegros son búlgaros (EU) y le han explicado el drama que se vive en aquel país. El sistema hospitalario de Bulgaria es de co-pago: el enfermo paga las medicinas, los pijamas, la comida del hospital... A partir de los 80 años, si se te ha ocurrido estar vivo todavía, quedas fuera de la protección sanitaria pública. Solo está vacunada el 20% de la población. Es un país pobre y los ciudadanos pagan unos trescientos euros por ... la vacuna.(?) no...: para obtener un certificado de vacunación falso. 

Conclusión: No me quejaré de la sanidad catalana y ya no miraré al guapísimo príncipe Kyril de Bulgaria, en la revista HOLA, con los mismos ojos. ( Que no presuma de palacio en Londres, de vacaciones en Mallorca y de mujeres guapas, mientras su pueblo sufre)


Madre de "vacaciones" en Londres

Mientras tomábamos un café en casa, esta amiga me explicó sus aventuras en Londres durante las vacaciones de Navidad.  Viajó con sus dos hijas junto con sus padres para celebrar las fiestas con su hermana y la familia que vive allá. Para poder pasar el control del aeropuerto de Londres tuvo que hacerse una PCR, llevar un test de antígenos de España, y hacer dos días de cuarentena. Cuando llegó a casa de su familia, resultó que estaban todos infectados de covid, y no lo sabían. Curiosamente, mientras hacían la cuarentena de dos días,  y esperaban el resultado de la PCR del aeropuerto, se contagió toda la troupe de Girona. Pasaron las vacaciones confinados en un piso de Londres, mientras que, como en una broma de mal gusto, le llegaba el resultado de la PCR negativa realizada al aeropuerto de Londres. Otro dato interesante: no consta en ninguna base de datos que se hayan contagiado seis personas: no fueron al médico, ni en Londres, ni aquí en Cataluña cuando llegaron, puesto que se encontraba bien. 

Conclusión: Los controles impuestos a los aeropuertos ( por carretera no hay ni uno) y las cifras de contagios está claro que se sacan de un bombo.


Padre separado alocado

Haciendo deporte con una amiga, esta me explicó lo que le había pasado a una trabajadora de su oficina. Su expareja fue a recoger la hija que tienen en común el día de Reyes. A pesar de que la madre advirtió a su exmarido por teléfono que la niña había dado positivo en el test de antígenos, él se la llevó porque según el convenio le tocaba aquel día. Y no solo esto, sino que la llevó a ver los abuelos a buscar los juguetes. 

Conclusión: Había que pagar por un test de antígenos

Jóvenes de la comarca de Osona

Como que las discotecas de Cataluña estaban cerradas, un grupo de jóvenes de Osona, amigos de mi hijo, fueron a Valencia para pasar el fin de año porque las discotecas allí están abiertas. (la antigua ruta del Bacalao?) Se infectaron todos los chicos y cuando volvieron a casa, contagiaron toda la comarca con esta variante vírica valenciana.

Conclusión: No hay que ir a Valencia a contagiarse. El cierre de salas de fiestas y discotecas en Cataluña solo ha servido para que los jóvenes catalanes se jueguen la vida a la carretera.


Marido de una compañera de trabajo

El marido de una compañera de trabajo de Lleida, no vacunado, ha muerto estas fiestas de Navidad de covid. No puedo decir nada ante esta triste noticia, porque parece que no hay muertos con esta variante Omicron,  pero sí.

Conclusión: No puedo dejar de pensar en mi compañera. No sé si se siente responsable por no haber convencido a su marido de vacunarse. 

Periodistas no profesionales

Con las cifras de ocupación de las UCI, los periodistas pierden una gran oportunidad de constatar la eficacia de las vacunas para convencer a los anti-vacunas. Informan: "El 80% de las UCI son de no vacunados y el 20% de vacunados ".Este dato no es relevante ni aporta ninguna información de interés. Habría que dar los datos sobre el número de personas vacunadas con la pauta completa (90% de la población española). Sobre este 90% de población vacunada queremos saber el porcentaje de ocupación UCI,  el cual es infinitamente inferior al porcentaje de ocupación sobre 10% de población no vacunada. La diferencia sería abismal y pondría de manifiesto la importancia de vacunarnos todos, mas que nada por no acabar en la UCI. 

Conclusión: Más porcentajes y menos número de camas ( tampoco sabemos cuantas camas UCI. hay en España para saber cuantas quedan libres para las otras enfermedades).


Madre de tres hijos pequeños, uno de los cuales enfermo de covid. 

Una compañera de trabajo me ha comunicado por teléfono que la hija de 10 años se había contagiado del *covid en el colegio. Teletrabaja y además tiene los otros dos hijos confinados a casa. Está indignada porque en la escuela ya se sabía que había tres niños con covid la semana pasada, pero como que la normativa es esperar hasta que haya cinco niños para confinar la clase, pues durante toda la semana su hija ha ido a colegio hasta que ha habido 10 niños infectados. 

Conclusión: Educación instaura protocolos para dar la impresión que algo se está haciendo, pero esto es como un tsunami imparable. 


Compañera de piso de mi hija

Una chica joven, enfermera, compañera de piso de mi hija, intenta seguir las instrucciones de las autoridades sanitarias al máximo porque se siente responsable del trabajo que hace con sus pacientes en el hospital. De tal manera que no comparte cenas ni hace vida con las compañeras de piso, ni con otros amigos fuera de casa. Ha reducido las relaciones sociales al mínimo. Lo está pasando francamente mal por llevar la profesionalidad al máximo.

Conclusión: Ella también es un daño colateral de esta pandemia y que no se contabiliza.


Cuñada de una compañera de trabajo

Haciendo un "*TEAMS" con una compañera de trabajo, me explicaba que su cuñada es negacionista, pero no solo antivacunas, sino también anti-test y anti-confinamiento. A pesar de haber tenido contacto directo con personas con covid, no se ha hecho la prueba de antígenos. Ella dice que no le hace falta puesto que se encuentra bien, y por tanto hace vida normal. Añade que si se encontrara mal haría exactamente igual que con un constipado o gripe. 

Conclusión: Si algún familiar mío ha d'entrar en la UCI  y no puede porque no hay camas libres, ocupada de personas no vacunadas, que recen estas, porque las buscaré y volverán a entra en la UCI , ( si es que hay plazas) pero no por covid...


Perrymason

Mientras me inyectaban la tercera dosis de la vacuna, tengo que confesar que una sensación extraña como de cabreo me invadía el cuerpo junto con la sustancia. Temblando de fiebre como nunca por los efectos secundarios y seguramente por el enfado con que me la puse, he dudado si había hecho bien en vacunarme de la cuarta dosis. Nadie me ha informado ( aparte de La Vanguardia y El país) del motivo por el cual me tenía que poner una tercera dosis, mientras enÁfrica, por ejemplo, origen de la variante Omicron, no han puesto ni la primera. Sabía perfectamente que esta vacuna no servía para evitar contagiarme de la nueva variante. Todo esto me llevó a coincidir con los antivacunas en que aquí hay intereses de las farmacéuticas mezclados con la necesidad de solucionar el problema que ha creado la variante Omicron. No sé a estas alturas si me pondré la cuarta dosis, la verdad. Pero negándome, aparte de compartir las ideas reaccionarias de los antivacunas, dudaré sobre si estoy haciendo lo correcto o no. Tengo ansiedad solo de imaginarme cómo será la celebración del fin de año 2022, si habrá otra variante, si llevaré cuatro dosis o cinco. Tengo la sensación nadie controla nada. Las autoridades sanitarias y políticas no tienen ninguna plan por si se presenta otra variante. Asumo con cierta desesperación que a estas alturas nadie sabe cómo evolucionará la pandemia. Quizá lo que hay que hacer es vivir el día a día, cuidarnos, y si nos contagiamos, pues esperar no acabar a la UCI. 

Conclusión: Da mucha pena llegar a esta tonta conclusión después de lo que hemos pasado y sufrido.



viernes, 3 de abril de 2020

Equipos de Protección Individual (EPI)


Ya saben los desocupados lectores, por otras entradas de Laisladelesbos2,  que tengo un interés un puntito enfermizo por todo la historia de Segunda Guerra Mundial. Me gusta leer sobre tácticas militares y también sobre las decisiones políticas que los países tomaron durante esa guerra.


Ni idea del motivo. A ver si tengo un antepasado militar, que lo dudo. Supongo que entre otras razones simplemente admiro aquellos jóvenes soldados, héroes de otras épocas. Muchas veces me pregunto por ejemplo qué impulsa a un chico de Omaha, (USA ) a trasladarse en Europa, desembarcar en Normandía en medio del infierno de metralletas y bombas ( Ver  “Salvar al soldado Ryan” ) y tener la convicción de estar cumpliendo con su deber.


Lo mismo que deben pensar nuestros nuestros doctores y doctoras, enfermeros y enfermeras, nuestros soldados del siglo XXI,  llevando a cabo la batalla más grande después de la Segunda Guerra Mundial, como muchos diarios califican la situación que nos ha tocado actualmente vivir.


Todo esto lo explica, con todo tipo de detalles , el historiador y exmilitar Sir Antony Beevor, en su libro “El día D. La batalla de Normandía. Durante estos días de confinamiento lo he vuelto a recuperar y releer ( sí, lo has leído bien, si volver, segunda vez, sí, sí).  Empecé hojeando las fotografías en blanco y negro que ilustran los diferentes capítulos del libro y sin darme cuenta ya estaba en el despacho de Winston Churchill, mientras tomaban la terrible decisión que afectaría las vida de miles de jóvenes soldados y de civiles franceses.


En total la cifra de muertos en la Batalla de Normandía según Antony Beevor fueron de: 125.847 soldados americanos, 70.000 civiles franceses, 240.000 soldados alemanes y 83.000 soldados británicos, canadienses y polacos.


Cuando leí por primera vez estas cifras, poco me podía imaginar que hoy me encontraría escuchando noticias sobre casi 11.000 personas muertas en España por coronavirus, acercándonos en los 13.000 de Italia que ya nos espantaban no hace tanto. Y que yo asumiría cada noche el número de muertos, como la catástrofe natural que nos ha tocado vivir, cuando no lo es en absoluto.

El día 5 de junio de 1944, de madrugada, las fuerzas aerotransportadas de los Aliados, (más de 1.200 aviones, no lo puedo ni imaginar en el cielo), cruzaron el Canal de la Mancha en dirección a la costa de Normandía cargadas de soldados equipados hasta las cejas con todo tipo de armas para defenderse y atacar.
 
La noche anterior al desembarco  los soldados se raparon totalmente la cabeza para facilitar el trabajo a los médicos en caso de que resultaran heridos. Los subieron a los 1.200 aviones, perfectamente equipados para la guerra contra los alemanes. Les dieron pistolas, metralletas, granadas. Llevaban puesto encima de la vestimenta cartucheras de balas cruzadas por el cuerpo al estilo Pancho Villa, y los cascos de camuflaje contenían por dentro el botiquín  con morfina y vendas. Les recomendaron que, una vez llegaran a tierra,  utilizaran cuchillos y granadas de mano, en vez de pistolas, para evitar posibles confusiones con el enemigo, no fuera caso que dispararan un compañero por error siendo de noche.

 

Nuestros gobiernos actuales no han aprendido nada de la historia y se han dedicado a fabricar material de guerra de la más alta tecnología, drones, barcos de guerra, aviones,... para defendernos aquí o en al Próximo oriente, donde haga falta, de terroristas, pero no de un virus.


Los políticos que nos gobiernan no han sabido preveer ( y ya hace días que dura) que nuestro personal sanitario  debía estar totalmente equipado contra un enemigo invisible, igual que los gobiernos de los países Aliados enviaron a aquellos chicos a lanzarse de los aviones en plena noche, perfectamente preparados para matar.


Los Aliados en junio de 1944 consideraron prioritario equipar los soldados paracaidistas con armamento y medicinas. Nuestros dirigentes no han podido prever nada de lo que nos venía encima cuando en  Diciembre del año pasado,  dos meses antes de la debacle, se detectaron los primeros casos de coronavirus a China.


Nuestros valientes soldados del siglo XXI estan luchando por nosotros, literalmente, pero equipados menos que un soldado de las unidades aerotransportadas cruzando el Canal de la Mancha.

 
Nuestros sanitarios han de poder hacer su trabajo sin riesgos innecesarios. No tenemos derecho a pedirles que se sacrifiquen su salud por nosotros. Donde está escrito que mi vida vale más que la de ellos?.


En esta pandemia se han tomado decisiones erróneas que han tenido (y tendrán) como consecuencia la pérdida de vidas humanas, no sólo la de los enfermos muertos por falta de respiradores  y de camas en  las UCI. También se ha contagiado un gran número de miembros del personal sanitario des este país, número demasiado alto y también han muerto. Todo esto se debe simplemente a la carencia de unos equipos de protección individual, como una mascareta, una bata... productos baratísimos.


Y sí, los Aliados ganaron la batalla, como nosotros superaremos esta pandemia, y pudieron liberar París, pero el resultado fue muy imperfecto. Si leéis el libro de Antony Beevor comprobaréis que mariscales, generales y políticos con nombres rimbombantes como Montgomery, Churchill o De Gaulle, decidieron erróneamente sobre asuntos que costaron vidas humanas , y no me refiero a los llamados daños colaterales. Sus egos e intereses personales llevaron a la muerte innecesaria a los jóvenes soldados que atacaron puntos alemanes sin ningún interés estratégico.


Saldremos hoy a las 8 al balcón a aplaudir a  nuestros soldados, como hicieron los ciudadanos británicos cuando despedían a los paracaigudistas  al subir a los aviones,  pero no será suficiente.

 

Cuando toda esta situación pase, y se haga un análisis y un recuento de los errores, se exigirán responsabilidades por algunas muertes, como en  los juicios de Nuremberg... (otro capítulo de la Segunda Guerra Mundial, pero dejémoslo para otro día).

viernes, 27 de marzo de 2020

Noche islandesa

Durante mi viaje por Islandia hace unos años visité el museu Glaumbaer, dedicado al mundo rural islandés.



Glaumbaer es una granja- museo situada en Skajafjodür, en la costa norte de Islandia, junto frente al Mar de Groenlandia. Se encuentra sobre una colina, aislada del pueblo y de todo, como cualquier  otra granja islandesa. Esta granja-museo del siglo XVIII restaurada,  constituye la muestra de las durísimas condiciones de vida de los campesinos islandeses.

Glaumbaer la conforman trece casitas medio enterradas. El techo y las paredes de estas edificaciones están hechos de turba seca, único material de construcción, un poco aislante, que se podía utilizar en el país en el siglo XVIII, porque en Islandia no había árboles, se los llevaron por delante los vikingos y los volcanes. En el siglo XIX los islandeses pudieron añadir madera a las paredes y techos de las casas. Los troncos de los árboles llegaban a las costas islandesas desde América, a través de las corrientes de mar. No es increíble?.

Las casitas de la granja Glaumbaer estaban unidas entre ellas por un largo pasillo también medio enterrado. Cada una de ellas tenía una función diferente: cocina, despensa, lechería, e incluso existía la habitación de invitados. Pero la estancia que me llamó más la atención de la visita turística fue  la denominada Sala Común, al final del largo pasillo: una salita donde vivían, comían y dormían los señores de la casa, los criados y los peones todos juntos sin distinción.



Hasta veintidós personas podían ocupar este espacio reducido. Todos juntos en esta sala para poder darse calor entre sí,  y que de esta manera la temperatura de la sala fuera más agradable. Las camas individuales servían para dormir, pero también para guardar dinero y objetos de valor bajo la almohada, lugar sagrado e intocable, así como también para comer y para trabajar los largos y oscuros días de invierno. Me fijé en unas preciosas bandejas de madera individuales que resultaron ser imprescindibles para sus propietarios: se utilizaban para comer, para coser, para cardar la lana, para escribir... Durante los días y las noches de invierno islandeses las veintidós personas convivían intentando no tocarse entre ellas mientras se ocupaba cada uno de sus cosas. Era la prueba de màximo respeto y buena convivencia. Para entretenerse se explicaban historias, las famosas Sagas islandesas.

Estos valientes payeses, descendentes de vikingos, aislados del resto del mundo durante meses, no podían salir de sus granjas durante el invierno islandés de noches eternas y nevadas con ventisca. Pero había una cosa que tenían bastante clara: después de aquellos inviernos oscuros, llegaría el color de la primavera y sobre todo la luz del verano. Entonces ya podrían salir de las casas para trabajar el campo y cuidar sus animales.

Sabían que aquel encierro era temporal.

La diferencia entre los islandeses en sus granjas y nosotros confinados en nuestro piso aquí en España es la desesperanza. A pesar de que estamos infinitamente más cómodos en nuestro salon comedor que en  Sala común de Glaumbaer, yo no consigo visualizar cuándo llegará el verano.  No sé si después de esta oscura primavera en Girona, habrá el deshielo de la nieve sobre el tejado hecho de turba, el agua que cae desbordada por las majestuosas cascadas, o el verde de los campos de lava, como en  Islandia.