jueves, 18 de diciembre de 2025

Planetas que orbitan alrededor del Sol



Caroline Kennedy no me conoce, obviamente,  pero yo la considero casi como de la familia (lejana, eso sí).

La descubrí desde pequeña, cuando yo leía la revista HOLA en casa de mi abuela. 



Durante años, y portada portada de la HOLA, Caroline Kennedy fue mi referente de lo que se suponía que era ser un privilegiado: hija del presidente de Estados Unidos, guapa, vivía en un ático del Upper East Side de Manhattan. No se puede ser más afortunado. Mientras yo pasaba las hojas del papel couché ella se graduaba en los mejores colegios y universidades, pasaba sus vacaciones en Marttha’s Veineyard y esquiaba en Gastaad.




A lo largo de su vida le he admirado y la he compadecido a partes iguales. Huérfana de padre a los cinco años, su madre, Jacqueline Kennedy volvió a casarse para tener un buen seguro económico  con un personaje  muy diferente y extraño para Caroline, nada menos que Aristóteles Onassis. Caroline, a través de la revista HOLA, asistió a la nueva boda de su madre con cara de no querer estar allí. Jacqueline murió muy joven, de cáncer. Cuando nadie lo esperaba, su guapísimo hermano pequeño John John Kennedy, el heredero del llamado reino de Camelot, sufrió un accidente de avioneta con sólo 40 años. Murieron él, su esposa y su cuñada.

Caroline es una Kennedy y continuó con su vida. Participó activamente en política, escribió libros y llegó a ser la embajadora de Estados Unidos en Japón.

Pero la joven Caroline se convirtió por mí en aquel familiar que dejamos de ver por circunstancias de la vida. Durante unos años desapareció de mi vida: yo también hice la mía.

Desgraciadamente hace unos días la revista Hola ha vuelto publicar una noticia sobre ella:  su hija Tatiana tiene un cáncer sin posibilidad de tratamiento. Le queda un año de vida.

Sí, desocupado lector. Lo has leído bien. Estás estupefacto, como yo. No es un guión de película ni ninguna  fake new.

He podido palpar su dolor, a muchos kilómetros de distancia. He dejado ir toda la compasión que me quedaba para los famosos y privilegiados que viven, no ya en el primer mundo, sino en un ático en Manhattan, y no me queda ni una gota.

Tatiana Schlossberg es periodista y ha publicado un artículo en Newyorker, la revista donde trabaja. Tatiana explica objetivamente, con el punto justo de emotividad, cómo descubrió que tenía este tipo de cáncer, y cómo reaccionó al saberlo. No quiere que el lector se compadezca de su situación. Ante todo es periodista, y de las buenas.

Todos conocemos a personajes famosos que también comparten en las redes sociales su enfermedad. Posiblemente lo hagan porque forma parte de su terapia emocional, o simplemente para animar a otros enfermos que padecen cáncer a superarse. El artículo de Tatiana Schlossberg pertenece a otra liga.

Tatiana es hija, nieta y bisnieta de inmigrantes, en su caso ucranianos, irlandeses, franceses, judíos y católicos. No sé si esa mezcla explosiva, que es el signo identitario de la mayoría de los ciudadanos estadounidenses, ha modelado su carácter y ha hecho de ella una persona excepcional, como ahora descubro, y una periodista de raza.

Me imagino a Tatiana, en medio del tratamiento quimioterapia, que ahora acaba seguramente de descubrir que fue inútil, tecleando en su portátil el artículo que después publicaría en la revista.

Tiene tiempo y ganas para criticar la política de recortes en las universidades norteamericanas por parte del presidente Donald Trump. Tatiana constata que en la Universidad de Columbia en particular, donde recibe el tratamiento, se han dejado de recibir subvenciones. Los médicos y científicos de los centros de investigación sobre enfermedades están agotando los recursos para continuar con su labor, y ni siquiera saben si conservarán su trabajo.  Tiene ánimos para denunciar a su impresentable tío Bobby Kennedy, que ha anulado la compra de unas vacunas necesarias para determinados tratamientos de cáncer.

Y también obviamente nos hace saber que le duele mucho pensar que dejará a sus hijos sin madre, uno de ellos recién nacido, y también que hará sufrir a su madre Caroline, algo que nunca habría querido hacer, ya que ella ha intentado portarse siempre como una buena hija y no dar problemas.

Ella, Kennedy-Sclossberg-Bouvier, aprovecha su voz y posición privilegiada de periodista y de ser hija y nieta de quien es,  para denunciar que se necesitan investigadores para luchar contra las enfermedades, ya que así avanza la humanidad, de la que ella y yo formamos parte, como Donald Trump y su tio Bobby.

Ante esta muestra de valentía y fortaleza sin precedentes, los habitantes de Cancerland, el país imaginario de Paul Auster, nos postramos ante ella tal como si esta joven mujer fuera una diosa. 

Mientras algunos sólo teníamos tiempo y ánimo de superar nuestro dolor, que nos parecía único, o simplemente envidiábamos con mucha rabia a los que vivían en el extranjero, fuera de Cancerland, Tatiana se ha preocupado por luchar por los que vendrán después de ella. 

Los que sólo hemos probado una milésima parte del sufrimiento de Tatiana Schlossberg nos sentimos pequeños, muy pequeños, ante ella. Las personas se dividen en excepcionales y normales. Ya sabemos todos dónde colocar a Tatiana.

Constato sin tapujos que yo soy simplemente un planeta que gira alrededor del Sol que es Tatiana Schlossberg y que ella, como su madre, Caroline, también ha pasado a formar parte de mi vida y, ¿por qué no? de mi familia lejana. 



domingo, 23 de marzo de 2025

Poeta esperanzado, lectora asustada


 Lilladelesbos ( en català)




Pol Guasch, el joven poeta y escritor catalán que acabo de descubrir, intentó darnos esperanza, aliento, iluminarnos, tranquilizarnos, reconfortarnos... a los asistentes al Festival de Literatura MOT de Girona.

 

Desocupado lector, habrás comprobado que hoy vengo motivada y con mucho más vocabulario después de escuchar a Pol Guasch, junto a Alicia G. Núñez y Karmele Jaio, las otras dos poetas y escritoras invitadas al MOT. Con gran tristeza y mayor pena  me he dado cuenta que este blog es absolutamente árido y yermo en verbos y adjetivos. Brillan por su ausencia. Intentaré mejorarlo mínimamente porque el mundo es más bonito cuando uno lo adorna.  Pero en la isla de Lesbos 2 hay lo que hay.

 

En el turno de preguntas del público, uno de los asistentes preguntó a Pol Guasch si creía posible que los jóvenes estuviesen preparados para su literatura. Si alguien conocía el motivo esta extraña pregunta éramos los lectores de “Napalm en el corazón” Hay una persona antes y otra después de la lectura de la novela. El título ya es toda una declaración de intenciones por parte del autor.

 

Pol Guasch, inteligente y educado, además de sensible y divertido, un escritor que ha ganado el premio Anagrama con solo veinticuatro años, respondió que los jóvenes tienen derecho a sentir y emocionarse con sus libros, también a no sentir nada, y también por supuesto a no leerlo. Que esto no suponía ningún problema para él.

 

Añadió que tendemos a pensar en los jóvenes como si fueran una masa amorfa que se desplaza toda ella en la misma dirección. No es así. Añadió que no le preocupa en absoluto el resultado de la encuesta que se ha publicado recientemente sobre el aumento del giro a la ultraderecha y a actitudes machistas de los jóvenes entre diecisiete y veinticuatro años. Con una tranquilidad pasmosa y con toda la convicción de quien habla con conocimiento de causa, que para eso es joven, nos explicó que tenemos que ser conscientes que los jóvenes en esta etapa de la vida están madurando, que el córtex prefrontal se está formando y cerrándose. Por eso tienen todo el derecho a equivocarse o acertar, a tener ideas ultraderechistas, o de otro tipo, y a darse cuenta cuando crezcan, de las estupideces que dijeron y pensaron en su juventud. 

 

Después de la ovación al final a los autores, y de la pequeña conversación que mantuve con Pol Guasch, mientras me firmaba su último libro, “Ofert a les mans, el paradís crema” comportándome como una fan ante una estrella de rock, sin el córtex cerrado, me fui a casa contenta y aliviada sobre el futuro de nuestros jóvenes.

 

Pero al día siguiente el suflé se desinfló. Hoy ya no estoy tan convencida. Demasiadas noticias negativas al abrir el teléfono y leer los titulares de los diarios. Esto sí que es “Napalm en el corazón” de buena mañana.

 

La bondad y la dulzura de Pol, su manera tranquila de explicar los sentimientos, su alegría, su mirada, me recordó a otro joven poeta como él, nuestro queridísimo Federico García Lorca. Un escalofrío me recorrió el cuerpo al pensar en él  El poeta granadino fue asesinado por unos hombres que pensaban exactamente como nuestros jóvenes de la encuesta, en los que en Pol Guasch tiene depositadas sus esperanzas. 

 

 

Podrán cambiar de ideas políticas dde nuestros jóvenes conservadores, bombardeados constantemente en las redes con mensajes xenófobos, racistas y misóginos a través de tiktocs, isntagrams, “x”, ? Se podrán desembarazar de toda esta información tóxica, enquistada en su cerebro, antes de que el córtex se cierre de manera definitiva? Vance, Bannon y sus secuaces ultraconservadores no invierten en vano millones de dólares en Europa.

 

 

Mientras Pol Guasch mantiene firme la esperanza, yo siento un temor exacerbado al futuro mundo que tendremos en manos de estos jóvenes que un día serán adultos. Nos hundirán en la miseria convencidos que la ultraderecha solucionará fácilmente todos los sus problemas a base de buscar enemigos imaginarios, inmigrantes, mujeres, homosexuales, pobres...

 

Porque no podemos olvidar a donde nos llevarán las ideas ultraconservadoras y xenófobas : a un país y a sociedad terrible, como la que encontramos en “Napalm en el corazón”.

viernes, 10 de enero de 2025

Me pido el azul

Según el comisario de la Exposición en Madrid “Un mundo dividido”, que finaliza el próximo domingo, y que conmemora los treinta y cinco años de la caída del Muro de Berlín, solo el 20% de la población mundial vive en países en democráticos. 

 

Al escuchar esta noticia por la televisión, un escalofrío me ha recorrido la columna vertebral, de arriba abajo. No era nada consciente de que éramos tan y tan pocos. Casi que nos conocemos todos! 

 

Intenté confirmar este dato por internet. En realidad no tendría que haber buscado nada  por internet. No os lo aconsejo.

 

Descubrí, en primer lugar, que el concepto de “democracia” es complejo. Ya estamos! Winston Churchill  la definió  y se quedó tan a gusto : “la democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los otros que se han inventado”.

 

Según las diferentes páginas de internet que he visitado, el porcentaje de calidad de la democracia fluctúa en función de los baremos utilizados por el organismo o entidad que realiza los informes o estudios. Hay diferentes grados de democracia, desde “democracia plena” a "democracia defectuosa”, por ejemplo. 

 

El escalofrío inicial se fue transformando en terror, a medida que buceaba en la red. Los datos son extremadamente alarmantes. Todos los estudios que he encontrado coinciden en que este porcentaje, en los últimos diez años, se ha ido reduciendo. Solo me faltaba leer esto! O sea, que me encuentro exactamente en la misma situación que el lince ibérico, en peligro de extinción. Y lo que es peor: él no lo sabe pero yo sí. 

 

Cada año que pasa, los poderosos pellizcan un porcentaje del 20%, ya sea a través de un golpe de estado, o celebrando unas elecciones manipuladas sin garantías. Otras veces, simplemente un país es ocupado por otro que es antidemocrático. O, como ha sucedido en los Estados Unidos, un grupo de personas de extrema derecha gana las elecciones, votando en democracia.

 

He descubierto el informe 2024 del Instituto Varietys of Democracy ( V-Dem)  de la Universidad de Gotemburgo sobre la evolución de la democracia en el mundo. He estudiado con detalle el mapamundi de colores de la página número 9. La parte de población del globo terráqueo que vive en los países de regímenes democráticos, de color azul, en sus diferentes tonalidades, es ínfima, desde el azul marino, donde se encuentran los países nórdicos, hasta el azul claro, donde supuestamente la calidad democrática es menor. Los países escandinavos (Finlandia, Suecia, Noruega, Islandia y Dinamarca) se han convertido en el pueblo de Asterix y Obélix en la Galia, que resiste la invasión de los romanos. 




 

España no destaca para ser azul marino precisamente, sino azul clarito. No me extraña. Justamente ayer, en la inauguración de una exposición en Girona, un amigo que actualmente es Senador en Madrid de un partido independentista, me confesó que durante los días posteriores al 1 de octubre de 2017 descubrió que tenía el teléfono hackeado con una serie de mensajes extraños y comprometidos, que él no había escrito. Alguien había entrado a su móvil usurpando su identidad  (y tal como hemos visto de lo que son capaces los servicios secretos israelíes con Hamás no me extraña nada). Me lo explicó en clave de humor. Pero con esto queda claro que España se ha ganado a pulso el color azul claro, y no el azul marino de Suecia. España pierde siempre ante Suecia, y no solo en Eurovisión.

 

Me imagino al trío calavera, Trump, Zuckerberg y Musk, en la reunión de Mar-a-Lago jugando al golf. Examinan el mapamundi del Instituto V-Dem de la Universidad de Gotemburgo, tal como he hecho yo, mientras se toman una copa en Club, al final del partido ( para los que no jugáis a golf os diré que quien pierde la partida paga la copa). Solo les interesa el color azul. Los otros colores del mapa ya están cogidos. Y entre copa y copa, deciden qué parte le toca a cada uno. Están convencidos, y no van desencaminados, que son Stalin, Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt, en la Conferencia de Yalta de 1945, cuando se repartían el mundo después de la Segunda Guerra Mundial (ya estamos otra vez con la Segunda Guerra Mundial, dirá algún parado lector). 

 




Trump se pide Groenlandia y Panamá. A Elon Musk le ha tocado Europa. En las noticias que he leído últimamente  parece que se plantea dar impulso a la ultraderecha europea. A través de las redes sociales y otros sistemas, que con millones se pueden hacer muchas cosas, intoxicarán a la población ( cosa que es fácil, ya que estamos predispuestos)  y no tardaremos en ver que la ultraderecha llega al poder en muchos países. 

 

Nuestro partido ultraderechista de cabecera, Vox, admite haber recibido 9,2 millones de euros de un banco húngaro próximo al Presidente Orbán. En Cataluña Junts rechaza votar siempre en contra de Alianza Catalana como piden los impulsores de cordón sanitario (no soy impulsora, pero lo apoyo). El lobo ya ha puesto la patita en la casa de los tres cerditos.

 

Todas estas informaciones, llamadme paranoica, denotan una estrategia mundial en toda regla para conseguir que el 20% del color azul del mapa se convierta en rojo. Todas las organizaciones ultraderechistas y antidemocráticas observan el mapa ( y a ti, desocupado lector, y a mi )  y unen sus esfuerzos para acabar con el color azul. Qué podemos hacer nosotros, pobres ciudadanos de países democráticos? La sensación que tengo al ver las noticias de lo que está preocupando a nuestros políticos, de mails filtrados, de celebraciones de los cincuenta años de Franco, etc, es de que estamos perdidos y abandonados a nuestra suerte. Nuestros políticos no se dan cuenta de la llegada de los Caminantes Blancos de Juego de Tronos.  Y nosotros, ya nos los encontraremos.

 

 Y Europa? Europa parece que no está ni se la espera. Las noticias que nos llegan no son muy positivas. Precisamente este último año he visitado dos capitales centroeuropeas, Cracovia y Budapest, y la impresión que me llevo, es que los europeos nos estamos dedicando a vivir la “dolce vita” sin ser del todo conscientes de lo que nos viene encima. Un poco como París justo antes de la invasión alemana del año 1940 ( ya estamos otra vez con la  Segunda Guerra Mundial!) Los franceses llenaban los teatros, los restaurantes, las salas de fiestas, felices, convencidos que el ejército francés vencería al alemán, como en la Primera Guerra Mundial. Pero la realidad fue desastrosa: en treinta días los alemanes paseaban por debajo la Torre Eiffel. 

 

Mientras tanto, he encontrado un nuevo pasatiempo: ver, como si de “infobolsa” se tratara, cómo evoluciona el mapamundi del Instituto V-Dem que tristemente he descubierto para escribir la primera entrada del blog de 2025. Quiero comprobar alegremente y sin complejos cómo va cambiando de color.

domingo, 18 de agosto de 2024

El vídeo

En catalán









En una cena de hace unos meses me atraganté cuando un buen amigo me preguntó qué opinaba sobre la alcaldesa de Ripoll. El amigo supuso, erróneamente, que yo habría destinado un tiempo de mi vida a pensar sobre lo que ella va diciendo. Nunca se me ocurriría escuchar ni una palabra de esta mujer.

 

Sin embargo, su pregunta denotaba un interés hacia el discurso de la alcaldesa que me sorprendió y a la vez atemorizó. ¿Cómo era posible que una persona catalana, independentista, con una casa en Sant Cugat del Vallès y otra en la Cerdaña, perteneciente al 2% de los más ricos de España, pudiera tener algún problema con la inmigración? ¿Y cómo podía llegar a pensar que una persona como la alcaldesa se lo solucionaría?. No me cuadraba en absoluto con el perfil del posible votante de un partido de extrema derecha.

 

Pensé en escribir una entrada sobre el tema pero no lo hice. Ahora SÍ me he decidido. No aguanto más. La cosa se está yendo de madre.

 

Corre por las redes un vídeo o reel que se ha hecho viral, con un discurso espantoso de la alcaldesa. Lo cualifico de “espantoso” sin haberlo visto ni escuchado. Ni pienso hacerlo. Le ha llegado al teléfono móvil a mi marido. He llegado a oir la primera frase y ya me he puesto nerviosa.

 

Mi marido se ha tenido que esconder por la casa para poder escucharlo porque yo no le dejaba. Me temía que le ocurriera lo mismo que a los protagonistas de la película de terror “The Ring” : todos los que veían una cinta de vídeo se morían misteriosamente a los pocos días. En el caso del presente vídeo o reel de la alcaldesa, me imaginaba que quien escuchaba el discurso, se transformaba en una persona racista y homófoba, como una especie de Hulk, rasgándose la ropa y enloqueciendo.

 

 

Me dirás, desocupado lector, y con toda la razón, que si no he visto el vídeo, ¿cómo puedo opinar sobre él? Pues sencillamente porque yo, sí yo, aquí donde me ves, podría haber escrito el texto. Sé perfectamente cómo piensa la alcaldesa de Ripoll, mujer blanca y privilegiada del primer mundo. La alcaldesa y yo hemos crecido en el mismo hábitat. Ambas sabemos lo que quieren oír y escuchar los votantes blancos del primer mundo: palabras tranquilizadoras tipo “no estás solo con lo que piensas”.

 

 

Son muchos años absorviendo cultura supremacista blanca sin darnos cuenta. Hemos sido adoctrinadas desde pequeñas por el cine y la televisión (las redes sociales de aquellos años). En las primeras películas del Far West que recuerdo, los indios son los malos y asesinan cruelmente a los colonos blancos. Los únicos negros que salen en las películas de Tarzán de Johnny Weissmüller son los que cargan a sus espaldas el equipaje de los blancos, y que obviamente son los primeros en morir, despeñándose por una barranco, porque son así de tontos. También recuerdo un programa de televisión de los años ochenta de bromas con cámara oculta. Las desafortunadas víctimas de las bromas eran los negros de Sudáfrica en plena época del Apartheid. Por supuesto nadie nos había explicado que Nelson Mandela estaba encarcelado en ese momento, ni del sufrimiento de aquellas personas bajo el régimen cruel del Apartheid. Los telespectadores sólo veíamos a unos negros con apariencia de bobos que intentaban coger del suelo un billete que se movía por la brisa misteriosa,  mientras un hilo invisible lo alejaba cada vez que lo querían coger. Nos moríamos de risa. ¿Cómo no ser racista si ya desde pequeños nos lo han inoculado en vena?.

 

Con su lenguaje claro y catalán la alcaldesa esconde sus ideas xenófobas y populistas bajo la apariencia de "seny català". Las anécdotas las convierte en generalidades y después incluye un par de verdades obvias entre un montón de mentiras. Repito que no he escuchado el vídeo, pero sí alguno de Trump y Hitler, y utilizan el mismo Manual de supervivencia.

 

No termina aquí el procedimiento, según el Manual. Luego se graba el discurso, se convierte en reel, se impulsa a través de las redes por los robots especializados en estos temas, y llega a un montón de personas entre las que se encuentran el amigo de Șanț Cugat, mi marido y quien se lo haya enviado. La tormenta perfecta.

 

Un montón de personas inocentes van reenviando este tipo de vídeos por las redes a sus amistades, ya sea por curiosidad o porque les convence un poco, o incluso por reírse. Son buenas personas que no se consideran racistas pero que se preocupan cuando ven un hiyab por la calle, un negro en la consulta del médico, o una persona con apellidos extranjeros en los juegos olímpicos representando a España... Tienen un gen rebelde que emerge de vez en cuando.

 

A mí a veces también me ocurre. Ya lo confesé en la entrada de 11 de agosto de 2022. Lo que pasa es que lo intentro dominar.



http://lilladelesbos.blogspot.com/2022/08/



Por supuesto estas personas desconocen que se empieza enviando reels entre unos adultos supuestamente sensatos, y éstos llegan a varios impresentables acelerados que acaban quemando mezquitas, como recientemente ha ocurrido en Reino Unido. O sinagogas, como ocurrió en Alemania de los años treinta del siglo pasado. La "noche de los cristales rotos" de 1938 los nazis destrozaron sinagogas, domicilios y tiendas de judíos. Se considera actualmente como la fecha de inicio del Holocausto. Quiero pensar que la alcaldesa de Ripoll desconoce que sus palabras son el germen de un futuro genocidio. Ella no quiere matar a inmigrantes hoy, obviamente, pero, quién sabe dentro de unos años, si llegara a un cargo de poder más importante, si empezaría encerrándolos en campos de trabajo para limpiar las calles de inmigrantes, y luego no sabría qué hacer con tanta gente cerrada y terminaría diseñando un plan detallado de exterminio de personas en masa con gas Zyklon y crematorios industriales para abaratar costes y tiempo?

 

En el fondo estoy convencida de que la alcaldesa sólo aspira ahora mismo a tener un puesto de trabajo bien pagado, mientras sueña con convertirse en la Meloni o la Marie Le Pen de Catalunya. ¿Una belleza como Meloni o una mujer que podría ser nuestra tita como Le Pen no pueden tener ideas peligrosas, verdad? Pero detrás de ellas existe toda una maquinaria de poder mayoritariamente de hombres blancos. Ellas son únicamente un espejismo. Cuando sus partidos lleguen al poder, los hombres que manejan los hilos las enviarán con una patada en el culo a realizar las faenas de la casa y a tener hijos. A ellas tres y a todas nosotras. A mí también me prohibirán escribir este blog. Lo vi clarísimo en el libro “El cuento de la criada” de Margaret Atwood. La escritora nos adelanta cómo será el mundo si llegan al poder estas ideologías. Pero esto será motivo de otra entrada

 

Desocupado lector: querría que con estas cuatro líneas, ya ves, pensaras que la alcaldesa te da una información demasiado obvia, demasiado fácil, para describir y solucionar los supuestos problemas de la inmigración. No empadronando a los inmigrantes, no les hará desaparecer de Ripoll. Ni de Cataluña. No acogiendo a menores no acompañados no hará que vuelvan a su país.

 

 

No puedo dar la solución (ni la alcaldesa tampoco) a no ser qué problema tienen algunas personas con los inmigrantes, pero desocupado lector, si te llega el vídeo, piensa que tú eres mucho más inteligente de lo que ella piensa.



Yad Vashem Photo Archive Les Juventuts hitlerianes varen destroçaar sinagogues, botigues i negocis jueus. La gent observa com un oficial nazi ataca un negoci jueu.

lunes, 1 de julio de 2024

Némesis


en català Lilladelesbos.blogspot



A veces alguien nos hacer creer que existe una némesis, un enemigo mortal del que hemos de defendernos a cualquier precio. Esta némesis es imaginaria, por supuesto, pero nosotros la vemos real,  porque nos lo han hecho creer. Y lo que es más grave, actuamos como si existiera de verdad. En mi caso, mi némesis es el mosquito tigre, y para una amiga y vecina, las mafias okupas de pisos.  El mismo día que ella hacía venir a los técnicos de “Securitas Direct” a su piso, unos operarios entraban en mi casa a colocarme unas enormes mosquiteras. 

 

 

No vivo a Kenia, donde los mosquitos causan problemas reales de salud como la malaria, ni los mafiosos tampoco entrarán en el piso de mi amiga. Estos individuos conocen perfectamente el tipo de vivienda susceptible de ser okupado: edificios embargados por los bancos, construidos a punto para entregar a sus propietarios, o situados en barrios degradados... Yo ahora tampoco daré pistas a esta gente... Pero alguien nos metió el miedo en el cuerpo haciéndonos creer que nos iban a atacar. Teníamos que hacer alguna cosa.

 

Goebbles, el ministro de propaganda de Hitler, supo utilizar esta flaqueza humana para sus fines. Gracias a sus métodos y sus mentiras, los alemanes de los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial consideraban que los judíos eran la causa de todos sus males, su némesis. El régimen de Hitler hizo creer a la población alemana que, entre otras muchas mentiras,  los judíos habían ayudado el enemigo para que Alemania perdiera la Primera Guerra Mundial. Una de tantas falsedades que el ministerio de propaganda nazi predicó durante  aquellos años. Y tengo que decir que todavía funcionan hoy en día: una persona a la cual expliqué esta historia recientemente,  dudó  que quizá era verdad. 

 

El enemigo imaginario que utiliza la ultraderecha es el inmigrante. Es la causa de los infortunios  de los europeos. Cambiamos “judío” por “inmigrante” y todo cuadra a la perfección. Podemos ver cada día cómo los partidos xenófobos usan al pie de la letra el manual de instrucciones de Goebbles, pero adaptado a los tiempos actuales. Solo hay que abrir el móvil o el ordenador y  leer las mentiras, fake news o verdades a medias, las mismas de Goebbles en los años treinta, pero adaptadas a los tiempos actuales. Y funcionan, vaya si funcionan. Es que es tan fácil dar solucionas simples a problemas complejos! A las últimas elecciones me remito.

 

https://revista.lamardeonuba.es/al-descubierto-asi-cumple-vox-los-11-principios-de-propaganda-del-nazismo-ideados-por-joseph-goebbels/


Hace unos días cogí un taxi en Cracovia. El conductor acabó explicándome cual era su némesis: los “arabiens” que habían venido de Africa ( entre él y yo no hacíamos ni el primer curso de inglés, pero nos entendíamos). En los cinco días que estuve en Cracovia no vi ni uno. Ni uno!!! Para él, las imágenes que le llegaban de los disturbios de la Banlieue de París eran terroríficas. Opinaba que los inmigrantes tenían que marcharse de Polonia. Tenía miedo que en su país  pasara “lo mismo”, que en Francia. No fue fácil frenar a mi marido que me pedía que le transmitiera en inglés que afortunadamente ellos ya disponían de instalaciones preparadas para ser ocupadas por los inmigrantes ( en clara referencia en los campos de concentración de Auschwitz-Birkenau que acabábamos de visitar). Yo también lo ataqué, pobre chico. Le quise descolocar informándole que el verdadero peligro para Polonia venía del Este, no de África. Putin cualquier día volvería a invadir Polonia. Rusia hace meses que ha entrado en economía de guerra y por algún motivo será. Además tener al otro lado de la frontera un país poderoso y imperialista que ya había invadido Polonia no hace tanto, no es para estar tranquilo.  El taxista me miró muy sorprendido, no se lo esperaba. 

 

En cuanto a mi amiga, mientras cenaba una noche de verano con su familia en casa, un hombre entró por el comedor, escalando los tres pisos de  la fachada,  y los  atacó. No fue un okupa, sinó un ladrón. 

 

En mi caso, una plaga de chinches venida de no se sabe dónde, por los enchufes, por los zapatos, vete a saber, me acribillaron a picaduras mientras dormía. Los mosquitos tigre se lo miraban desde el otro lado de la mosquitera, muertos de risa...




viernes, 31 de mayo de 2024

A dos mil kilómetros

A día de hoy,  a dos mil kilómetros de distancia, en dirección al sur, quizá yo ya no existiría.

 

Querido y desocupado lector, con este encabezamiento te he dejado helado. Lo sé y lo siento. Pero, por una vez, no me estoy refiriendo a las guerras en Gaza y Ucrania.

 

Todos éramos sabedores, yo la primera, que muchos tratamientos médicos que en el primer mundo salvan vidas, en el tercer mundo no están al alcance de la mayoría de los enfermos. Lo constatamos con las vacunas para el Covid. Mientras en Europa nos vacunábamos alegremente y en masa, en África o Sudamérica los enfermos morían en los hospitales, y una nueva variante del virus volvía a extenderse por el mundo. Más recientemente en Argentina, la vacuna contra el virus del dengue, solo se la administran a los pocos argentinos que pueden pagar setenta euros. En los países pobres, donde no hay una sanidad pública que funcione, las empresas farmacéuticas venden sus productos a precio de oro a los pocos enfermos que pueden pagarlos, los cuales deben endeudarse de por vida en el mejor de los casos.

 

Esta terrible injusticia, que todos aceptábamos como un fenónemo inevitable de la naturaleza, ahora me afecta en primera persona por motivos personales. Un medicamento contra el cáncer de mama como el “trastuzumad” no puede suministrarse a las mujeres africanas por sus elevadísimos costes.


https://www.swissinfo.ch/spa/economia/pagar-para-sobrevivir-el-precio-mortal-del-cáncer-de-mama-en-kenia/48065934


Las afortunadas enfermas de Kenia que pueden llegar a operarse y después tratarse con quimioterapia, no pueden acabar de manera definitiva el tratamiento con trastuzumad, un inhibidor absolutamente necesario, que en España sí es administrado a las pacientes y durante un año. Por este motivo, el índice de supervivencia en el primer mundo es mayor, como constaté ayer mismo. Tomando un café con siete compañeras de trabajo, de las que tres éramos enfermas tratadas en hospitales públicos de Catalunya, comprobé que dos de ellas ya disponían del alta definitiva. Qué mejor índice que éste?

 

Y ciertamente, aquí me encuentro, cada tres semanas, en un Hospital público del primer mundo, sentada en una cómoda butaca donada por la Fundación Oncolliga de Girona, donde una amabilísima enfermera o enfermero según el día, me inyecta por vía intravenosa el trastuzumad. Y en esos momentos me invade una inmensa alegría porque valoro el esfuerzo de la sanidad pública y de su personal médico, para curarme, pero al mismo tiempo me doy cuenta de que esa bolsa amarilla que cuelga a mi lado, no se podrá dispensar a las mujeres de Kenia, y por tanto no podrán finalizar su tratamiento.

 

Me siento como el soldado Ryan en la escena final de la película de Steven Speilberg “Salvar al soldador Ryan”. Ya saben los desocupados lectores seguidores de este blog que me interesa la historia sobre la Segunda Guerra Mundial y siempre encuentro conexiones con el presente. En la película de Spielberg, el Presidente de Estados Unidos firma tres telegramas dirigidos a la Sra. Ryan: le comunican la muerte de tres de sus cuatro hijos, losm cuales se encontraban luchando en los diferentes frentes donde Estados Unidos está implicado,  Japón, Europa… El Presidente ordena a sus generales que se movilicen para retornar a casa con su madre al último hijo que todavía está vivo. Qué precio tan alto ha pagado esa mujer. Así pues, muchos soldados americanos morirán en la película por intentar encontrar y rescatar al soldado Ryan, en el desembarco de Normandía. En la última escena de la película, (atención Spoiler), un soldado Ryan ya mayor, viajará con su familia al cementerio americano de Omaha Beach en Normandía. Arrodillado ante las tumbas de quienes murieron por rescatarlo, les cuenta que durante su vida ha intentado ser digno de lo que se pagó y luchó por él. Así me siento yo, cada tres semanas. Pienso en lo afortunada y privilegiada que soy, y en qué he hecho yo para merecer ese privilegio, como no sea haber nacido aquí simplemente.

 

No hace muchos años, en Cancerland, el país imaginario donde últimamente había vivido el escritor Paul Auster, ricos y pobres eran iguales. Por entonces, todos creíamos que la terrible enfermedad nos igualaba a reyes y emperadores. Por las pantallas de nuestros televisores veíamos desfilar las imágenes al Sha de Persia, del rey Hussein de Jordania, o de la cantante Rocío Jurado, cuando volvían a casa, en un avión medicalizado, derrotados, después de haber intentado lo último en las mejores clínicas  de Estados Unidos. Pero ahora la investigación y los avances contra la enfermedad han beneficiado mayoritariamente a los enfermos de Cancerland del primer mundo.

 

A menudo comparto la sala de espera del hospital con algunas mujeres inmigrantes. No puedo evitar pensar con cierto alivio que gracias a que han emigrado a Catalunya, y viven y trabajan aquí, recibirán un mejor tratamiento médico que en su país de origen. Lo siento así, aunque puede tener un componente paternalista, colonialista o incluso algo racista... esta afirmación que parece de color de rosa. (Los desocupados lectores seguidores ya me conocen y saben  que aunque intento dominar el gen, a veces se me escapan arrebatos racistas ).


http://lilladelesbos.blogspot.com/2020/07/to-be-or-not-to-be.html


Me gustaría que los ciudadanos de Catalunya que se encuentran en la sala de espera de nuestros hospitales valoraran de forma positiva lo que hemos conseguido como país o como sociedad, pero sospecho que no es así.

 

Hablo con familiares y amigos sobre estos temas y un temor contra los inmigrantes que utilizan nuestra sanidad se apodera de algunos de ellos. Sienten que les están robando algo.Ven en estas personas enfermas inmigrantes la causa de que la sanidad pública no funcione ( porque a veces es un caos). Según ellos, los retrasos, los colapsos, la falta de recursos, etc, son causados ​​por los inmigrantes de la sala de espera o del Servicio de urgencias. Así de sencillo. No se les ocurre pensar que a veces frente a nuestros hospitales hay unos gestores ineptos, por ejemplo, como constaté de primera mano en el Servicio de Urgencias.  Así me lo confirmaron por escrito desde la dirección del Hospital Josep Trueta de Gerona cuando formulé la queja. Es mucho más fácil y sencillo culpar de nuestros problemas al pobre y al extranjero, que a un mal directivo o a un mal gestor de nuestros  recursos.


También he tenido que escuchar que no existen recursos para todos, que este sistema público de salud no se podrá mantener con los estándares de calidad que ahora disfrutamos. Alguna persona culta y de nivel social alto me ha dicho que estos inmigrantes sólo vienen a Cataluña para aprovechar nuestros servicios, como una especie de turismo médico similar al de los pacientes ricos de la Clínica Teknon o la Barraquer de Barcelona, donde los príncipes de Arabia Saudí son tratados.

 

Yo no puedo aportar datos económicos que contradigan estas opiniones, pero tampoco las personas con las que he hablado de estos temas. Ni un documento técnico ni económico por ninguna de las dos partes. Sospecho que se trata de la simple constatación en la sala de espera de un hospital.

 

Con ciudadanos que piensan de esta manera, lo tienen muy fácil los partidos políticos de extrema derecha para acaparar votos apelando a nuestros instintos neandertales que tan fáciles son de exacerbar... El enemigo es el judío, en la  Alemania nazi de los años treinta del siglo pasado, o el inmigrante, en el siglo XXI. La extrema derecha siempre tiene soluciones fáciles (se empieza no empadronando a los inmigrantes y se les acaba montando en un tren hacia los campos de concentración) a “problemas” complejos.

 

El investigador Luis Gimeno, especialista aragonés de Medicina Familiar y Comunitaria:

"Ampliar la atención sanitaria a inmigrantes ni satura ni endeuda el Sistema Nacional de Salud".

 http://saludineroap.blogspot.com/2021/02/uso-de-la-sanidad-publica-por-la.html


El politólogo holandés Hein de Haas en diversas entrevistas:

“Los inmigrantes no terminarán con el estado del bienestar. Ni la derecha ni la izquierda quieren entenderlo.”

https://www.elmundo.es/la-lectura/2024/05/20/6646430efc6c83a06e8b45bc.html


La ONG “Médicos del Mundo:

Es falso que las personas inmigrantes colapsen los servicios de atención primaria puesto que los utilizan menos que los autóctonos.

http://www.medicosdelmundo.es/derechoacurar/8-mitos-y-mentiras-sobre-inmigracion-y-sanidad/


Mientras yo acabo de decidir que, en cuanto pueda, volveré a visitar el cementerio americano de Omaha Beach en Normandía.




martes, 3 de enero de 2023

Lesbos 2022

Ilusa de mí, realmente pensaba allá por enero de 2016, cuando comencé a escribir este blog, que el título y el tema seria temporal. Creí que en un par de años los refugiados de la isla de Lesbos podrían volver a sus países de origen porque la guerra habría acabado o habrían podido entrar en algún país de Europa y rehacer sus vida. Obviamente no ha sido así y no puedo cambiar el título del blog

 Confiteor que laisladelesbos2 ha estado bastante abandonada este 2022, por mí y por todo el mundo, en sentido literal y literario. Las preocupaciones personales (insignificantes, alguno las calificaría) del día a día me han absorbido de tal manera que el último de mis pensamientos ha sido para laisladelesbos2.

 No soy la única culpable : para los periódicos y televisiones también ha dejado de existir laisladelesbos2  y todo el que significa: campos de refugiados, naufragios, desaparecidos en les aguas del Mediterráneo o en el canal de la Mancha... Estas noticias pasan desapercibidas para los europeos: un relámpago al cerebro durante un segundo, mientras leemos el titular y... fuera, fuera, hacia Instagram a descansar las neuronas. Insensibles. Ya está todo dicho sobre el tema. 

A lo mejor también la pandemia ha tenido la culpa de todo esto de alguna manera. Como efectos colaterales ( son tantos!) de estos meses confinados, los europeos nos hemos mirado demasiado el ombligo. Este último año hemos tenido guerra en Ucrania, crisis, fútbol, ... lo que nos quieran vender los diarios, para preocuparnos según sus intereses o el del algoritmo que nos manipula. 

Buscando por internet las últimas informaciones de la isladelesbos2  he encontrado la de un naufragio ante la isla griega de Citera. Esta noticia, si es que la leí ( tampoco miro cada día la prensa) me pasó totalmente inadvertida. Me ha sabido muy mal: prueba evidente del que más arriba he confesado: no los habitantes de laisladelesbos2 no han sido una preocupación mía este año.

Visité la pequeña isla de Citera hace un tiempo. Es uno de los momentos mágicos de mis viajes: paseo por las calles vacías de un pueblo griego en temporada baja, y un delicioso pulpo a la brasa con vino blanco ante la playa. Y yo con veinte años menos. 

5 de octubre de 2022, 9 d la noche: un velero se hunde ante la isla de Citera: olas de 10 metros, bomberos y socorristas arriesgando  la  vida para salvar los pobres náufragos atrapados bajo las rocas. Un resultado de 5 personas muertas y ochenta rescatadas.

 La imagen de las calles vacías y el pulpo se ha desvanecido. Es lo mínimo que me merezco por no haber tenido en mis pensamientos laisladelesbos2. 

Me quedo con la imagen positiva de las ochenta personas que salvaron la vida. 

Desgraciadamente lo más probable es  que socorristas, bomberos, rescatadores, todos tendrán que continuar trabajando este año.. Es un hecho irrefutable que los inmigrantes del mundo entero, arriesgaran su vida para llegar al hemisferio norte y concretamente a Europa. Observad el mapamundi y constataréis que en Europa es donde hay más privilegiados ( incluyo mis vecinos de escalera, compañeros de trabajo y yo misma) por metro cuadrado. Es donde se vive mejor de todo el planeta tierra: Europa. 

Desde aquí quiero dar las gracias a todas las personas que ayudan a los inmigrantes que huyen de sus países, hacia Europa. Salvan vidas, colaboran en los campos de refugiados, tramiten documentos, con un añadido: tienen que esquivar determinados obstáculos: no son las enormes olas del Mediterráneo, sino un montón de políticos que no solo no ayudan sino que lo ponen más difícil. 

Aquí mi pequeño homenaje en la primera entrada de 2023.