martes, 2 de abril de 2019

Cuando se calmen los malos vientos, volveré

Portada del libro "Quan calmin els mals vents, tornaré" de Pilar Fancès. Por ahora no estaà trarducido al castellano



Desde hace tiempo, y lo saben mi familia y amigos, me gustaría visitar alguno de los lugares del sur de Francia que conforman la "ruta del exilio" republicano. Empezaría por pisar la arena de la playa de Argelès, donde los franceses instalaron deprisa y corriendo algunos de medio millón de refugiados republicanos; luego continuaría con la visita a la Maternidad de Elna, y terminaría en el Museo Memorial del Exilio de La Jonquera.



Cada año pienso en apuntarme a las rutas que organiza el Museo de Historia de Girona pero, cuando me doy cuenta, ya ha pasado el día o aquel domingo tenía otra cosa que hacer. Y no he encontrado a nadie lo suficientemente interesado en el tema que me quiera acompañar cuando lo he preguntado. Se trata de una excursión especial y emotiva, y no quiero ir sola. Entre estas y otras excusas no he ido todavía, y mira que tengo ganas !.



Algunos amigos me preguntan el motivo de mi interés por el exilio republicano, si no tengo ningún familiar exiliado. Yo tampoco lo entiendo, la verdad.

Pero tal como la protagonista del libro "El azul de la Virgen" de Tracy Chevalier, que sufre y vive en su propias carnes los dolores físicos y mentales de una chica del siglo XVI, yo también lloré sobre la tumba de Antonio Machado, nuestro querido y triste poeta, cuando la visité hace ya unos cuantos años. No sé qué me pasó. Momento "azul de la virgen, supongo. O tal vez influyó el estado de dejadez en que se encontraba. También tengo otros momentos "adv", como cuando cruzo la frontera de La Junquera dirección Francia. En el coche y mirando a través de la ventana no puedo evitar pensar, en blanco y negro, en las caravanas de exiliados, soldados de Incierta gloria derrotados, madres con niños, ancianos, embarazadas ... Los imagino huyendo en 1939 bajo los aviones italianos y alemanes que los bombardeaban. Total, para ir a caer ... en el infierno de Argelès.



Con todos estos antecedentes, cuando la Pilar Francés me dijo que había escrito un libro sobre su abuelo y el exilio en Francia, pensé que seguro que me encantaría, y así ha sido. "Cuando se calmen los malos vientos, volveré" es el libro que había estado esperando al respecto. Y no me ha defraudado en absoluto.



El libro es un auténtico homenaje a su abuelos Josep y Pietat, a toda su familia, y por supuesto a los exiliados del la guerra civil. Y también a los que se quedaron en Cataluña. No fue fácil para nadie. A través de Josep Francès los lectores vivimos en primera persona todas las miserias que los exiliados sufrieron en su día a día en los campos de concentración franceses y las de después tuvieron que aguantar como trabajadores forzosos mientras huían del nazismo. Con el libro he aprendido también que hubo exiliados que se fueron en barco.


He podido poner nombre a las fotografías e imágenes tantas veces vistas. Como dijo el escritor Jaume Cabré en la presentación de su libro "Yo confieso" en Gerri de la Sal, a la que tuve la suerte de asistir, necesitamos los personajes de los libros, que dan voz y alma a todas estas personas . El abuelo Josep, sin embargo, no es un personaje inventado, sino que existió. Y tal como dice Pilar Francès, todo lo que se explica en el libro es verdad autèntica. No hay nada inventado. A través de Josep conoceremos los sufrimientos y miserias de las personas sencillas, que participaron en la guerra civil española, porque era su deber, que perdieron esta guerra y que pagaron un precio demasiado alto sin haber tenido mucho que ver en el conflicto.

Este libro también me ha recordado al personaje real del libro de Javier Cercas "El monarca en las sombras". Como Pilar Francès hizo, también Javier Cercas investigó sobre la vida del tío de su madre, Manuel Mena, y intentó averiguar por qué un chico de 18 años decidió alistarse en el bandos nacional, y morir por sus ideas, equivocadas, pero suyas.

Volviendo al libro de Pilar Francés, debo decir que me ha gustado también porque nos transporta a un Sant Feliu de Guíxols de otros tiempos, el pueblo marinero que un día fue, en tiempos de los primeros turistas de familias burguesas, y a mi querida Conca. Yo también amo aquel Sant Feliu que conocí cuando iba al Instituto, y que ya no existe.


Cuando hayais terminado de leer el delicado libro, que contiene también unas preciosas y entrañables fotografías y cartas familiares que Pilar ha tenido el gusto de mostrarnos, una vez que hayáis cerrado la contraportada, sólo os pido una cosa: dedicad un pequeño instante a pensar que esta historia no ha acabado. El abuelo Josep vive todavía. Se encuentra en la isla de Lesbos ...

domingo, 13 de enero de 2019

Deconstruir un votante de extrema derecha


Ayer volví a ver la película "El laberinto del fauno" de Guillermo del Toro. Me puso los pelos de punta, y no fue precisamente el fauno. El actor Sergi López interpreta un coronel fascista que tiene el encargo de acabar con los pocos maquis que quedan por las montañas de la España de 1944. En una cena con la gente importante del pueblo donde está destacado el regimiento , realiza un discurso de tan rabiosa actualidad que parecía escrito por el presidente de nuestro partido de extrema derecha (Y no diré el nombre para no hacerle más publicidad). La película es del año 2006, antes de toda la radicalización que estamos sufriendo actualmente.

Conozco personalmente un votante de este partido de extrema derecha, y no es mala persona en absoluto. No lleva ninguna esvástica, ni va de cacería de homosexuales por las noches, ni tiene armas en casa. Hace una vida tan normal y tranquila como la mía. Ahora bien, si le analizo al detalle, puede que vea alguna grieta en su vida. No tiene estudios, pero porque no quiso, no por falta de medios. Trabaja muchas horas por un salario bajo. Tiene sobrepeso y la autoestima muy baja. Ell cree tener derecho a cosas como un buen coche, una buen trabajo, independizarse de los padres... Con su sueldo de mileurista no puede. Pero sobre todo hay un factor que ha influido extremadament en su concepción de la vida y del país: en el barrio donde vive se han ido instalando en los últimos años familias inmigrantes, con toda la problemàtica de convivencia que esto comporta. Para él, la culpa de todos sus problemas y los del país és de estos nuevos vecinos. Además su frustración la descarga continuamente en la redes sociales sin ningún tipo de prudencia. Todos sabemos lo que piensa y él está orgulloso.

Por supuesto que no cree  que con esas ideas se puede llegar a la construcción de campos similares a los campos de exterminio nazis. O que las mujeres perderán derechos (sólo los perderán las radicales que enseñan los pechos, a estas es a las que hay que encerrar) No piensa que las mujeres de su familia les afectaran esas ideas. Si su partido llega al poder, no exterminará a inmigrantes, independentistas, radicales de izquierdas y homosexuales. Él ya pertenece al siglo XXI y ahora son otros tiempos. En su imaginario ve marchando fuera de España todas estas personas, puede que  se imagine que se van en trenes, y construyendo un muro tan grande en África como toda la costa mediterránea.
Igual que los ciudadanos alemanes de los años 30 que votaron a Hitler. Ni se les pasaba por la cabeza que para sus vecinos judíos, causantes de todos sus males, habría que buscar una solución final. Ningún país los acogió y se encontraron con el grave problema de qué hacer con ellos: por supuesto los dirigentes nazis ya tenían pensada la solución. Pero el panadero berlinés que les votó, no creo.
"los judíos son nuestro infortunio"
 
 

Comprendo a este votante. Y creo que es importante para todos los demócratas que no pensamos como él intentar entenderle y tener empatía con él,  porque existen muchos. Siempre han existido, desde los años 30 del siglo pasado. En España habían sido acogidos por otro partido, pero se les ha quedado pequeño. No han sido las condenas por corrupción del partido al que votaban lo que los ha empujado a crear un partido nuevo, no (dejando de lado las posibles injerencias internacionales). Ha sido el motivo que ya utilizaron los nazis en los años 30 en Alemania: el miedo. No es odio: es miedo. Es el miedo a todo lo que viene de fuera: los inmigrantes que les quitaran el trabajo, los independentistas que desmontaran el país, Europa que está en plena decadencia y no les sirve para nada, (y si no que pregunten a los griegos).
Creo que es trabajo de todos los ciudadanos demócratas, comprender y razonar con estos votantes, porque realmente no saben lo que hacen. Estoy absolutamente convencida. Han sido manipulados por los dirigentes de estos partidos ultraderechistas.

Yo propongo que estos votantes visiten los campos de exterminio nazis, (con visita guiada si es posible) o las tumbas de los desaparecidos españoles de la postguerra, o el campo de refugiados de la isla de Lesbos, o que el barco Open Arms organice cruceros para estos votantes, y que la Cruz roja monte gradas en las playas donde suelen aparecer los cadáveres que flotan por nuestras playas, o por último, que visiten mujeres en la UVI de los hospitales, apaleadas por sus parejas.

Deben comprender cuál es el destino final de su papeleta depositada en la urna. Esta es la tarea a realizar los votantes de partidos demócratas de Cataluña, España y Europa.

Yo me he propuesto deconstruir a mi votante para las próximas elecciones. Ya sería un voto menos...
 


 

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Ara San Juan

Las noticias sobre submarinos de guerra accidentados en las profundidades del mar me afectan de mala manera. No puedo evitar pensar en los últimos instantes de vida de los tripulantes.

Ayer vi por televisión a madres madres argentinas ( otra vez las madres argentinas!!!) llorando desconsoladamente por la certeza absoluta de la muerte de sus hijos (43 chicos y una chica) a bordo del submarino argentino Ara San Juan, tocado y hundido, y encontrado en el océano Atlántico, sentír una mezcla de dolor y de rabia, entre un 60% y un 40% al pensar en aquellos jóvenes soldados que acababan de morir ( hacia un año pero volvieron a morir ayer para sus madres)  por nada.

 Entre todas las noticias de desgracias de cada día ayer, mira tú por donde, acabé llorando por pura empatía con esta. Imaginar por un breve instante la desesperación de perder un hijo en esas circunstancias me descompuso el cuerpo y el alma. Una rabia se apoderó de mí para constatar desalentadoramente la eterna injusticia de la existencia de unos ejércitos formados de Generales que no nunca morirán en primera línea de fuego y por Soldados jóvenes que serán enviados a las trincheras: todos ellos hijos de madres como yo. Madres argentinas, madres rusas, madres norteamericanas, madres yemeníes, madres etíopes, madres sudanesas, madres hondureñas ... Madres de hombres y mujeres que morirán en el peor de los casos en guerras, o en el mejor de los casos en accidentes causados ​​por maquinaria de guerra defectuosa u obsoleta come el submarino argentino.

Os traslado un párrafo del libro "Vida y destino" de Vassili Grossmann, donde Ludmila, madre rusa, va a buscar el cuerpo de su hijo Tolia, muerto en combate defendiendo Rusia durante la Segunda Guerra Mundial.

"Liudmila cubrió con el faldón del abrigo los pies de Tolia. Se quitó el pañuelo de la Cabeza y lo envolvió alrededor de la espalda de su hijo.
−Dios mío, esto no se hace, ¿por qué no te han dado una manta?  Cúbrete al menos los pies.
Se encontraba en un estado de semiinconsciencia en el que continuaba hablando con su hijo,  le reprochaba por sus cartas demasiado breves. Se despertaba de aquel letargo y volvía a colocarle bien el pañuelo que el viento había movido.
Qué bien estaban los dos solos, sin que nadie los molestara. Nadie quería a Tolia. Todos decían que era feo porque tenía los labios gruesos y prominentes, porque se comportaba de un modo extraño, porque era violento y susceptible. A ella tampoco la quería nadie, los suyos sólo veían en ella defectos. Mi pobre niño, tímido, torpe, hijito querido… Sólo él la amaba, y ahora, de noche, en aquel cementerio, permanecía a su lado, nunca la abandonaría, y cuando se convirtiera en una viejecita inútil para todos, él seguiría amándola…  Qué desarmado estaba ante la vida. Nunca pedía nada, era tímido, ridículo; la maestra dice que en la escuela es el hazmerreír de todos, que le toman el pelo hasta sacarlo de quicio y él llora, como un niño pequeño. Tolia, Tolia, no me dejes sola.
 
Palabras rusas escrites hace mucho tiempo, y esta noche en Argentina, seran vuelas a pronunciar por madres por los siglos de  los siglos...Amen.




Gracias Señora Alcaldesa de Barcelona por intentar que en la Feria de la enseñanza del proximo año no hagi un estand del ejército Español que pueda captr nuestros hijos e hijas. Parada ocupada por buitres enviados por esos Generales que anteriorment he mencionado, como si fueran una secta, para transportar-los a primera linea de fuego, donde armes fabricades por nosotros ( bombes o submarinos, defectuosos  o no) nos mataran a nosotros mismos, y de paso enriqueceran a los de siempre.

A ver si lo consigue... aunque será difícil.

sábado, 7 de abril de 2018

La muerte de un ciclista



 
Esta semana ha muerto un ciclista alemán en Mallorca. Una conductora drogada ha arrollado a todo el pelotón de ciclistas con su coche 4X4. Hay también dos ciclistas heridos en estado muy grave. A estas alturas desconozco si han sobrevivido al accidente. Todo el resto del grupo también resultó herido. Pude ver por televisión las imágenes de lo que quedaba de  las bicicletas y son espeluznantes .

Estas noticias me devuelven a la casilla de salida en un pulso que mantengo con mi hijo. Estoy en busca y captura de un deporte que no sea competitivo, que pueda practicar con amigos y que no se lesione. Él ha probado la bicicleta y le encantó, y desde entonces me he negado en redondo a que practique este deporte precísamente por este tipo de noticias. (33 ciclistas muertos en España en 2016, 44 en 2017 según La Vanguardia). Le he sugerido la bicicleta de montaña pero a él le gusta más la de carretera. Dice que las dos modalidades no tienen nada que ver entre sí. Para desgracia mía tiene un grupo de amigos que cada fin de semana salen en bicicleta.  Según él, con la bicicleta de carretera se puede desplazar a pueblos preciosos de alrededor de Girona, las carreteras y el paisaje urbano del Gironès son impresionantes. Es una lucha constante que mantengo con él. Mi hijo todavía es menor de edad y por ahora el marcador va a mi favor. Cuando sea independiente, su madre leona de la sabana no lo podrá proteger de los depredadores (conductores drogados entre otros)  que hay fuera, y seguramente acabará comprando una bicicleta.
Soy una madre del primer mundo que protege exageradamente su cachorro de los pocos peligros que existen en occidente.
 
Hace unos días escuché en un programa de televisión la entrevista a un refugiado somalí que vivía en Noruega. Era entrenador de fútbol femenino y llevaba una vida muy feliz. Lo que más le gustaba y valoraba de la nueva vida en Noruega era el hecho de poder salir a la calle y no tener miedo de que alguien le disparara, le robara o le agrediera. Según él, nosotros los occidentales no valorábamos el hecho de poder dejar que nuestros hijos salieran a la calle a jugar y que no hubiera violencia. Precísamente ayer pude ver en Celrà la escena de un grupo de tres niños pequeños negros de ocho o nueve años cruzando la carretera nacional que atraviesa el pueblo con sus pequeñas bicicletas, sin sus padres, y sin casco (mi hijo no ha cogido nunca la bicicleta sin casco ni cuando tenía tres años). Pensé en sus padres que los dejaban solos cruzando la carretera, puede que estuvieran trabajando, no sé .... Pero seguramente todo es relativo según de donde vengan aquellos niños o sus padres. Si han vivido situaciones de violencia en sus países de África, como el ciudadano de Somalia, cruzar la carretera Nacional II por Celrà no debe suponer para sus padres ningún tipo de peligro.

Y mientras yo cada mañana observo circular por el Barrio Viejo de Girona grupos de ciclistas extranjeros de todo el mundo, que desayunan en las cafeterías del lado de mi trabajo, un adolescente del primer mundo no puede coger la bicicleta de carretera de su padre porque su madre (hiperprotectora?) del primer mundo considera un grave peligro para él circular con sus amigos por las preciosas carreteras que rodean Girona, paraíso de los ciclistas de todo el mundo.

Vaya dudas existenciales que tengo eh?


fotografia de Pere Duran Nordmedia

viernes, 9 de marzo de 2018

Dedicado a nuestras madres



(Esta entrada la podéis encontrar en catalán en ...

http://lilladelesbos.blogspot.com.es/2018/03/dedicat-les-nostres-mares.html )


Igual que Salma Hayek y otras artistas de Hollywood han decidido denunciar cómo  Harvey Weinstein las ultrajó y acosó, yo también voy a contar la vez que mi madre se sintió indignada como MUJER.



A principios de los años sesenta, ella y mi tía decidieron ganar un poco de dinero recogiendo algodón. Se enrolaron como recolectoras de algodón y, ni cortas ni perezosas, se subieron a un autobús lleno de mujeres con las que convivirían durante dos meses lejos de casa.

Fue sentarse en el autobús y darse cuenta que se habían equivocado. La primera impresión no fue muy agradable. Puedo imaginar a esas dos chiquillas sencillas y bien educadas,  que no habían salido nunca de casa, ni del pueblo, sentadas en medio de un grupo de personas desconocidas, algunas muy mal habladas y con un lenguaje muy grosero. Imposible bajar del autobús. Deberían convivir durante dos meses con todas aquellas chicas.

Pues todas aquellas mujeres recolectaron el algodón, bajo cuarenta grados de temperatura, en medio de los campos de Córdoba, con todo el cuerpo y la cara tapados, para no respirar el aire seco y contaminado del algodón, y para no tener una insolación. Además debían ponerse guantes para protegerse de los pinchos del algodón. A mi madre le sangraban constantemente los dedos cuando sacaba la flor. Estas penalidades a ella no la molestaban. Era joven, tenía toda la vida por delante y sentía que podía con todo.  

TRABAJO MUY DURO LLEVADO A CABO POR MUJERES.

Dirigía el grupo de mujeres recolectoras un capataz (HOMBRE, claro).

Este tipo resultó ser un machista (palabra que descubrió mi madre años más tarde, en ese momento ella ni sabía lo que significaba esa palabra) muy maleducado.

Soportar a este impresentable tipejo, que las controlaba constantemente mientras trabajaban, es lo que le resultó más duro del trabajo. No paraba de recriminar a las pobres chicas que paraban un momento a coger resuello, las insultaba, les hacía comentarios vejatorios, asquerosos, con la total intención de hacerlas sentir que no eran nada. Aquel hombre no daba ni golpe mientras ellas trabajaban de sol a sol (literalmente) en ese trabajo tan duro. Un estúpido sin categoría moral que llegaba al extremo de soltar ventosidades ante ellas... y encima ser reía!.

 Sí, yo ahora también estoy riendo un poco mientras escribo esto , y de hecho algunas mujeres tontainas le reían la gracia. Pero mi madre, mi tía y la mayoría de las otras chicas del grupo trabajaban en silencio dolidas y ultrajadas en lo más profundo de su corazón, mientras observaban el penoso espectáculo del tirador de peos.

Cuando mi madre y mi tía regresaron a casa y les pagaron por los dos meses de trabajo, durmiendo al raso, descubrieron que había ganado dinero más que suficiente para comprarse unos zapatos y .... poca cosa más. Les habían pagado  una miseria por ser  MUJERES, a ellas y a todas las mujeres del grupo de recolectoras de algodón.

Ese momento fue el punto de inflexión que hizo decidir cambiar de vida a mi madre. Igual que Escarlata O'Hara en "Lo que el viento se llevó" mi madre decidió, cogiendo un trozo de tierra andaluza del suelo, que "no la explotarían más". Hizo la maleta  y ella solita se vino en tren a Barcelona a trabajar.

Fue una mujer muy valiente para su época. Como tantas otras. Gran ejemplo para mí y mis hijos.


Aquí, 8 de marzo de 2018,  tenemos el futuro de las nuevas generacions de la família manifestándose en el día de la mujer trabajadora, por la misma Barcelona a la que llegó su abuela y tantas otras mujeres trabajadoras muchos años antes .




 
 



p.d. Mi madre me contaba esta historia sin utilizar ni una palabra malsonante para describir aquel energúmeno.

martes, 26 de septiembre de 2017

Los caminantes blancos


Estos últimos tiempos convulsos y por qué no, históricos, con noticias sobre personas encarceladas por supuestamente haber cometido delitos tipificados en el Código Penal, como por ejemplo el delito "de sedición", cuando incluso Piolín conoce el verdadero motivo; tiempos difíciles en los que los periodistas informan de personas detenidas por un delito como es "imprimir material electoral", nos transportan a lenguaje y unas formas de otras épocas.

Como en aquella película, "El sexto sentido", protagonizada por Bruce Willis, donde aquel pobre niño decía, muerto de frío, "en ocasiones veo muertos", en esta última semana he pensado en más de una ocasión:

- "En ocasiones siento un escalofrío en la nuca".

Sorprendentemente he vivido en directo, y no por televisión, el registro por la Guardia Civil durante todo un día de un edificio de la Generalitat, y os puedo asegurar que impresiona: los guardias civiles impertérritos, quietos delante de la puerta, prohibiendo la circulación por una calle  de Girona, todos los alrededores ocupados por cámaras de televisión, ciudadanos gritando ante los pobres agentes, todo con el objectivo de crear una gran escenificación teatral con una clara intención: atemorizar a la ciudadanía.


Jueces y fiscales, dirigidos por el gobierno de Madrid, nos han logrado cabrear a todos: mucha gente ha salido a la calle empujada por ellos para pedir que las personas detenidas fueran liberadas. Gente que nunca lo habría hecho.


Desocupado lector: Te mereces, si eres de los que has salido a manifestarte a la calle,  y nos merecemos ,todo lo que está pasando estos días. Por hipócritas.


Hace tiempo que estos mismos fiscales y jueces de otras épocas campan por los juzgados y tribunales de España, cuando no por los centros de poder. Estos mismos jueces expulsaron de la carrera judicial al juez Baltasar Garzón por haber investigado los crímenes del franquismo. Imputaron al còmico Pepe Rubianes y al periodista Albert Om por injurias a España solo por haber dicho  en Rubianes en un programa de TV3 que España se fuera a "la mierda". Esto fue motivo suficiente para llevarlo al juzgado a declarar. Afortunadamente fueron absueltos. No tuvieron la misma suerte aquellos dos titiriteros del Retiro de Madrid, que en una representación de mal gusto ante niños mostraron unas marionetas levantando un letrero que decía "Gora Alka-eta". O aquella joven madrileña condenada a dos años de prisión por un delito de enaltecimiento del terrorismo. Se rió en un tweet de las víctimas del terrorismo, incluido el Ministro franquista Carrero Blanco, motivo suficiente para ir dos años a la cárcel.Entonces nadie salió a la calle de una manera tan contundente como en estos últimos días. ¿Que no eran situaciones que clamaban al cielo? Ahora sí que salimos, ¿verdad? Pues ahora ya es demasiado tarde.
 

En mi opinión, ahora es más grave que hace cuarenta años: Antes estos governantes bajo el mandato de Franco no engañaban a nadie: todo el mundo sabía que vivía en una dictadura y que si una persona imprimía propaganda electoral, iba a la cárcel. Sin tapujos. El pan pan y el vino, vino. Ahora estas personas poderosas que nos gobiernan desde Madrid se llenan la boca de leyes y artículos para hacernos creer que todo es legal, que estamos en una democracia. O puede ser es que España una anocràcia ?.Sí, anocracia. Aquí dejo la palabrota.
Y mientras todo esto sucedía en Cataluña, mi hija, que se encuentra estudiando en Berlín, me llama por teléfono preocupada. Yo, que sólo tengo en la cabeza las noticias del Referéndum, pienso que su llamada es debia a las imágenes que le llegan de Cataluña y la tranquilizo inmediatamente:

 
- No sufras hija, que aquí en Cataluña todo está en calma.


- No mama. No sufro por las noticias que llegan de casa. Es que en Alemania un partido de extrema derecha ha conseguido 90 escaños en el Parlamento alemán en las elecciones del domingo.


Me explica que los berlineses de la parte occidental están muy enfadados con los de la parte oriental, la antigua República Democrática alemana, que es donde el partido ultraderechista ha tenido los  mejores resultados electorales. Petra, la señora alemana  que ha alojado a mi mi hija, está tan indignada que clama al cielo para que se vuelva a levantar el muro. Sí el muro. Los nazis han vuelto a entrar en el Parlamento y eso la avergüenza y la aterroriza.Como fan endemoniada de "Juego de tronos" he recordado el último capítulo de la séptima temporada. Mientras todas las familias de los siete reinos de Poniente, los Lannister, los Baratheon, los Targaryan, los Stark, se diputan a muerte el Trono de Hierro, los Caminante Blancos, el auténtico peligro que viene del Norte y que lo arrasará todo, se acerca a Poniente.La ultraderecha europea, a estas alturas qué nos va a preocupar. Total, para ellos, pensamos, son solo los turcos los causantes de todos los males de alemanina, pensamos ilusamente. Es lo mismo que pasó con el juez Garzón, Rubianes o los titiriteros. Hasta que no tengamos el problema de los nazis a la vuelta de la esquina no nos preocuparemos. Después que los nazis echen a los turcos, vamos los emigrantes españoles y catalanes ( que para ellos somos lo mismo...).


Y nosotros aquí riendonos de los cruceros del Piolin, gritando por la calle que queremos votar, y un poco más allá, en el Norte de Europa los caminantes blancos han entrado en el Reichstag alemán, como en 1933.

Seguiremos en contacto.




 





martes, 4 de abril de 2017

Oriente y occidente


Tengo una edad en la que algunas de mis amigas se separan de sus maridos después de más de veinte años de matrimonio. Los motivos pueden ser diversos. Muchas veces no me los explican, ni yo quiero saberlos. Quedan en el ámbito privado de la pareja. Si ellos han de ser más felices por separado, pues mejor para ambos.

De vez en cuando alguna de estas amigas me comenta que su ex marido curiosamente ahora sale con una mujer mucho más joven. Y es en ese momento cuando no puedo evitar levantarme de la silla y gritar, como si tuviera un muelle en el culo: "¡El librero de Kabul" !. Siempre me pasa igual.




El libro "El librero de Kabul", de la periodista noruega Asne Seierstad, trata de la vida cotidiana de una familia afgana. El librero Sultan Khan ha intentado salvar su librería a lo largo de los años de los invasores rusos, talibanes y norteamericanos. Es un Guillem Terribas afgano. Un auténtico héroe. El libro muestra la triste historia reciente de Afganistán a través del a día de esta familia, vista a través de unos ojos azules noruegos.

Este hombre culto, defensor de los libros y del pensamiento libre hospeda en su casa a la periodista noruega con la intención de dar a conocer a Occidente a través de ella de un Afganistán alejado de los tópicos como el burka, la guerra incesante y el opio. Pero Asne y Sultan están destinados a chocar como dos trenes a alta velocidad. A la periodista le cuesta aceptar el abuso diario institucionalizado contra las mujeres y niñas afganas y en concreto contra las de la familia. Al librero, que sufre la crisis de los cincuenta, le cuesta aceptar que su mujer se ha hecho mayor. En Afganistán está permitido tener más de una mujer, y él no quiere dejar pasar la ocasión. Tiene poder económico más que suficiente para comprar la mujer / niña que le plazca. Evidentemente se produce un descalabro en esta familia del siglo XXI que vive en una sociedad medieval: el padre está decidido a casarse con la pobre niña. Su mujer y sus hijos, a quien el padre ha educado en los valores modernos, huyen de Kabul y se refugian en Pakistán. 

A muchos kilómetros de distancia, en Occidnte, Risto Mejide, comunicador de programas de telebasura, con ínfulas de intelectual, de 40 años, divorciado y con un hijo pequeño, sale con una chica de 18 años, y se quiere casar. Ha sufrido la misma crisis que nuestro amigo de Afganistán. Risto, seu-héroe de la televisión, lo exhibe sin pudor en las redes sociales porque lo ve como un triunfo, al igual que Sultan Kahn, nuestro librero. Risto piensa que la envidian todos los hombres testosteronados de nuestro país, y creo que no va muy equivocado. 

 
 
 
La inconsciente novia de Risto (¿no tiene padres?) ha abandonado los estudios de periodismo. ¿ Para qué estudiar?, debe pensar, si ha conseguido que le publiquen un libro, con el único mérito de ser "futura mujer de". Todas las chicas que ahora mismo están estudiando periodismo y constatan lo difícil que es encontrar trabajo, están recibiendo un mensaje espantoso.

Mi hija, de la misma edad que la novia, harta de seguirla en instagram y ver cómo presumía de sus logros como escritora,  le comentó ( por lo visto a veces tienes línea directa con el famoso de turno) algo así como que si creía le publicaban el libro para ser la nueva hermana Bronte. ¡La futura novia la bloqueó al instante!. (De ahí el nombre "Instagram").  La chica seguramente pensó que Bronte era un insulto.  Es lo que pasa cuando lanzas tu vida privada a los cuatro vientos: te arriesgas a que algún loco o quien sea te diga lo que no quieres oír.

Otros libreros en Occidente más o menos envidiados:

Berlusconi


Woody Allen ( la niña de la derecha es su mujer)





Fernando Fernández Tapias




Algunos desocupados lectores argumentareis que la pequeña afgana no tiene el mismo grado de libertad que la futura mujer de Risto Mejide. La catalana cree que ha elegido libremente, pero no es así. Ella también es esclava de los mismos estereotipos machistas que pululan por nuestra sociedad occidental, sin que las mujeres nos demos cuenta. Del "contrato" que la ex-estudiante de periodismo ha firmado, no con la editorial, sino con Risto, ella es la parte débil contratante.

Estoy segura que dormir con Risto no es exactamente lo mismo que dormir con Zac Efron.


 


Esta entrada la podéis encontrar en catalán en
https://lilladelesbos.blogspot.com.es