sábado, 7 de abril de 2018

La muerte de un ciclista



 
Esta semana ha muerto un ciclista alemán en Mallorca. Una conductora drogada ha arrollado a todo el pelotón de ciclistas con su coche 4X4. Hay también dos ciclistas heridos en estado muy grave. A estas alturas desconozco si han sobrevivido al accidente. Todo el resto del grupo también resultó herido. Pude ver por televisión las imágenes de lo que quedaba de  las bicicletas y son espeluznantes .

Estas noticias me devuelven a la casilla de salida en un pulso que mantengo con mi hijo. Estoy en busca y captura de un deporte que no sea competitivo, que pueda practicar con amigos y que no se lesione. Él ha probado la bicicleta y le encantó, y desde entonces me he negado en redondo a que practique este deporte precísamente por este tipo de noticias. (33 ciclistas muertos en España en 2016, 44 en 2017 según La Vanguardia). Le he sugerido la bicicleta de montaña pero a él le gusta más la de carretera. Dice que las dos modalidades no tienen nada que ver entre sí. Para desgracia mía tiene un grupo de amigos que cada fin de semana salen en bicicleta.  Según él, con la bicicleta de carretera se puede desplazar a pueblos preciosos de alrededor de Girona, las carreteras y el paisaje urbano del Gironès son impresionantes. Es una lucha constante que mantengo con él. Mi hijo todavía es menor de edad y por ahora el marcador va a mi favor. Cuando sea independiente, su madre leona de la sabana no lo podrá proteger de los depredadores (conductores drogados entre otros)  que hay fuera, y seguramente acabará comprando una bicicleta.
Soy una madre del primer mundo que protege exageradamente su cachorro de los pocos peligros que existen en occidente.
 
Hace unos días escuché en un programa de televisión la entrevista a un refugiado somalí que vivía en Noruega. Era entrenador de fútbol femenino y llevaba una vida muy feliz. Lo que más le gustaba y valoraba de la nueva vida en Noruega era el hecho de poder salir a la calle y no tener miedo de que alguien le disparara, le robara o le agrediera. Según él, nosotros los occidentales no valorábamos el hecho de poder dejar que nuestros hijos salieran a la calle a jugar y que no hubiera violencia. Precísamente ayer pude ver en Celrà la escena de un grupo de tres niños pequeños negros de ocho o nueve años cruzando la carretera nacional que atraviesa el pueblo con sus pequeñas bicicletas, sin sus padres, y sin casco (mi hijo no ha cogido nunca la bicicleta sin casco ni cuando tenía tres años). Pensé en sus padres que los dejaban solos cruzando la carretera, puede que estuvieran trabajando, no sé .... Pero seguramente todo es relativo según de donde vengan aquellos niños o sus padres. Si han vivido situaciones de violencia en sus países de África, como el ciudadano de Somalia, cruzar la carretera Nacional II por Celrà no debe suponer para sus padres ningún tipo de peligro.

Y mientras yo cada mañana observo circular por el Barrio Viejo de Girona grupos de ciclistas extranjeros de todo el mundo, que desayunan en las cafeterías del lado de mi trabajo, un adolescente del primer mundo no puede coger la bicicleta de carretera de su padre porque su madre (hiperprotectora?) del primer mundo considera un grave peligro para él circular con sus amigos por las preciosas carreteras que rodean Girona, paraíso de los ciclistas de todo el mundo.

Vaya dudas existenciales que tengo eh?


fotografia de Pere Duran Nordmedia

viernes, 9 de marzo de 2018

Dedicado a nuestras madres



(Esta entrada la podéis encontrar en catalán en ...

http://lilladelesbos.blogspot.com.es/2018/03/dedicat-les-nostres-mares.html )


Igual que Salma Hayek y otras artistas de Hollywood han decidido denunciar cómo  Harvey Weinstein las ultrajó y acosó, yo también voy a contar la vez que mi madre se sintió indignada como MUJER.



A principios de los años sesenta, ella y mi tía decidieron ganar un poco de dinero recogiendo algodón. Se enrolaron como recolectoras de algodón y, ni cortas ni perezosas, se subieron a un autobús lleno de mujeres con las que convivirían durante dos meses lejos de casa.

Fue sentarse en el autobús y darse cuenta que se habían equivocado. La primera impresión no fue muy agradable. Puedo imaginar a esas dos chiquillas sencillas y bien educadas,  que no habían salido nunca de casa, ni del pueblo, sentadas en medio de un grupo de personas desconocidas, algunas muy mal habladas y con un lenguaje muy grosero. Imposible bajar del autobús. Deberían convivir durante dos meses con todas aquellas chicas.

Pues todas aquellas mujeres recolectaron el algodón, bajo cuarenta grados de temperatura, en medio de los campos de Córdoba, con todo el cuerpo y la cara tapados, para no respirar el aire seco y contaminado del algodón, y para no tener una insolación. Además debían ponerse guantes para protegerse de los pinchos del algodón. A mi madre le sangraban constantemente los dedos cuando sacaba la flor. Estas penalidades a ella no la molestaban. Era joven, tenía toda la vida por delante y sentía que podía con todo.  

TRABAJO MUY DURO LLEVADO A CABO POR MUJERES.

Dirigía el grupo de mujeres recolectoras un capataz (HOMBRE, claro).

Este tipo resultó ser un machista (palabra que descubrió mi madre años más tarde, en ese momento ella ni sabía lo que significaba esa palabra) muy maleducado.

Soportar a este impresentable tipejo, que las controlaba constantemente mientras trabajaban, es lo que le resultó más duro del trabajo. No paraba de recriminar a las pobres chicas que paraban un momento a coger resuello, las insultaba, les hacía comentarios vejatorios, asquerosos, con la total intención de hacerlas sentir que no eran nada. Aquel hombre no daba ni golpe mientras ellas trabajaban de sol a sol (literalmente) en ese trabajo tan duro. Un estúpido sin categoría moral que llegaba al extremo de soltar ventosidades ante ellas... y encima ser reía!.

 Sí, yo ahora también estoy riendo un poco mientras escribo esto , y de hecho algunas mujeres tontainas le reían la gracia. Pero mi madre, mi tía y la mayoría de las otras chicas del grupo trabajaban en silencio dolidas y ultrajadas en lo más profundo de su corazón, mientras observaban el penoso espectáculo del tirador de peos.

Cuando mi madre y mi tía regresaron a casa y les pagaron por los dos meses de trabajo, durmiendo al raso, descubrieron que había ganado dinero más que suficiente para comprarse unos zapatos y .... poca cosa más. Les habían pagado  una miseria por ser  MUJERES, a ellas y a todas las mujeres del grupo de recolectoras de algodón.

Ese momento fue el punto de inflexión que hizo decidir cambiar de vida a mi madre. Igual que Escarlata O'Hara en "Lo que el viento se llevó" mi madre decidió, cogiendo un trozo de tierra andaluza del suelo, que "no la explotarían más". Hizo la maleta  y ella solita se vino en tren a Barcelona a trabajar.

Fue una mujer muy valiente para su época. Como tantas otras. Gran ejemplo para mí y mis hijos.


Aquí, 8 de marzo de 2018,  tenemos el futuro de las nuevas generacions de la família manifestándose en el día de la mujer trabajadora, por la misma Barcelona a la que llegó su abuela y tantas otras mujeres trabajadoras muchos años antes .




 
 



p.d. Mi madre me contaba esta historia sin utilizar ni una palabra malsonante para describir aquel energúmeno.

martes, 26 de septiembre de 2017

Los caminantes blancos


Estos últimos tiempos convulsos y por qué no, históricos, con noticias sobre personas encarceladas por supuestamente haber cometido delitos tipificados en el Código Penal, como por ejemplo el delito "de sedición", cuando incluso Piolín conoce el verdadero motivo; tiempos difíciles en los que los periodistas informan de personas detenidas por un delito como es "imprimir material electoral", nos transportan a lenguaje y unas formas de otras épocas.

Como en aquella película, "El sexto sentido", protagonizada por Bruce Willis, donde aquel pobre niño decía, muerto de frío, "en ocasiones veo muertos", en esta última semana he pensado en más de una ocasión:

- "En ocasiones siento un escalofrío en la nuca".

Sorprendentemente he vivido en directo, y no por televisión, el registro por la Guardia Civil durante todo un día de un edificio de la Generalitat, y os puedo asegurar que impresiona: los guardias civiles impertérritos, quietos delante de la puerta, prohibiendo la circulación por una calle  de Girona, todos los alrededores ocupados por cámaras de televisión, ciudadanos gritando ante los pobres agentes, todo con el objectivo de crear una gran escenificación teatral con una clara intención: atemorizar a la ciudadanía.


Jueces y fiscales, dirigidos por el gobierno de Madrid, nos han logrado cabrear a todos: mucha gente ha salido a la calle empujada por ellos para pedir que las personas detenidas fueran liberadas. Gente que nunca lo habría hecho.


Desocupado lector: Te mereces, si eres de los que has salido a manifestarte a la calle,  y nos merecemos ,todo lo que está pasando estos días. Por hipócritas.


Hace tiempo que estos mismos fiscales y jueces de otras épocas campan por los juzgados y tribunales de España, cuando no por los centros de poder. Estos mismos jueces expulsaron de la carrera judicial al juez Baltasar Garzón por haber investigado los crímenes del franquismo. Imputaron al còmico Pepe Rubianes y al periodista Albert Om por injurias a España solo por haber dicho  en Rubianes en un programa de TV3 que España se fuera a "la mierda". Esto fue motivo suficiente para llevarlo al juzgado a declarar. Afortunadamente fueron absueltos. No tuvieron la misma suerte aquellos dos titiriteros del Retiro de Madrid, que en una representación de mal gusto ante niños mostraron unas marionetas levantando un letrero que decía "Gora Alka-eta". O aquella joven madrileña condenada a dos años de prisión por un delito de enaltecimiento del terrorismo. Se rió en un tweet de las víctimas del terrorismo, incluido el Ministro franquista Carrero Blanco, motivo suficiente para ir dos años a la cárcel.Entonces nadie salió a la calle de una manera tan contundente como en estos últimos días. ¿Que no eran situaciones que clamaban al cielo? Ahora sí que salimos, ¿verdad? Pues ahora ya es demasiado tarde.
 

En mi opinión, ahora es más grave que hace cuarenta años: Antes estos governantes bajo el mandato de Franco no engañaban a nadie: todo el mundo sabía que vivía en una dictadura y que si una persona imprimía propaganda electoral, iba a la cárcel. Sin tapujos. El pan pan y el vino, vino. Ahora estas personas poderosas que nos gobiernan desde Madrid se llenan la boca de leyes y artículos para hacernos creer que todo es legal, que estamos en una democracia. O puede ser es que España una anocràcia ?.Sí, anocracia. Aquí dejo la palabrota.
Y mientras todo esto sucedía en Cataluña, mi hija, que se encuentra estudiando en Berlín, me llama por teléfono preocupada. Yo, que sólo tengo en la cabeza las noticias del Referéndum, pienso que su llamada es debia a las imágenes que le llegan de Cataluña y la tranquilizo inmediatamente:

 
- No sufras hija, que aquí en Cataluña todo está en calma.


- No mama. No sufro por las noticias que llegan de casa. Es que en Alemania un partido de extrema derecha ha conseguido 90 escaños en el Parlamento alemán en las elecciones del domingo.


Me explica que los berlineses de la parte occidental están muy enfadados con los de la parte oriental, la antigua República Democrática alemana, que es donde el partido ultraderechista ha tenido los  mejores resultados electorales. Petra, la señora alemana  que ha alojado a mi mi hija, está tan indignada que clama al cielo para que se vuelva a levantar el muro. Sí el muro. Los nazis han vuelto a entrar en el Parlamento y eso la avergüenza y la aterroriza.Como fan endemoniada de "Juego de tronos" he recordado el último capítulo de la séptima temporada. Mientras todas las familias de los siete reinos de Poniente, los Lannister, los Baratheon, los Targaryan, los Stark, se diputan a muerte el Trono de Hierro, los Caminante Blancos, el auténtico peligro que viene del Norte y que lo arrasará todo, se acerca a Poniente.La ultraderecha europea, a estas alturas qué nos va a preocupar. Total, para ellos, pensamos, son solo los turcos los causantes de todos los males de alemanina, pensamos ilusamente. Es lo mismo que pasó con el juez Garzón, Rubianes o los titiriteros. Hasta que no tengamos el problema de los nazis a la vuelta de la esquina no nos preocuparemos. Después que los nazis echen a los turcos, vamos los emigrantes españoles y catalanes ( que para ellos somos lo mismo...).


Y nosotros aquí riendonos de los cruceros del Piolin, gritando por la calle que queremos votar, y un poco más allá, en el Norte de Europa los caminantes blancos han entrado en el Reichstag alemán, como en 1933.

Seguiremos en contacto.




 





martes, 4 de abril de 2017

Oriente y occidente


Tengo una edad en la que algunas de mis amigas se separan de sus maridos después de más de veinte años de matrimonio. Los motivos pueden ser diversos. Muchas veces no me los explican, ni yo quiero saberlos. Quedan en el ámbito privado de la pareja. Si ellos han de ser más felices por separado, pues mejor para ambos.

De vez en cuando alguna de estas amigas me comenta que su ex marido curiosamente ahora sale con una mujer mucho más joven. Y es en ese momento cuando no puedo evitar levantarme de la silla y gritar, como si tuviera un muelle en el culo: "¡El librero de Kabul" !. Siempre me pasa igual.




El libro "El librero de Kabul", de la periodista noruega Asne Seierstad, trata de la vida cotidiana de una familia afgana. El librero Sultan Khan ha intentado salvar su librería a lo largo de los años de los invasores rusos, talibanes y norteamericanos. Es un Guillem Terribas afgano. Un auténtico héroe. El libro muestra la triste historia reciente de Afganistán a través del a día de esta familia, vista a través de unos ojos azules noruegos.

Este hombre culto, defensor de los libros y del pensamiento libre hospeda en su casa a la periodista noruega con la intención de dar a conocer a Occidente a través de ella de un Afganistán alejado de los tópicos como el burka, la guerra incesante y el opio. Pero Asne y Sultan están destinados a chocar como dos trenes a alta velocidad. A la periodista le cuesta aceptar el abuso diario institucionalizado contra las mujeres y niñas afganas y en concreto contra las de la familia. Al librero, que sufre la crisis de los cincuenta, le cuesta aceptar que su mujer se ha hecho mayor. En Afganistán está permitido tener más de una mujer, y él no quiere dejar pasar la ocasión. Tiene poder económico más que suficiente para comprar la mujer / niña que le plazca. Evidentemente se produce un descalabro en esta familia del siglo XXI que vive en una sociedad medieval: el padre está decidido a casarse con la pobre niña. Su mujer y sus hijos, a quien el padre ha educado en los valores modernos, huyen de Kabul y se refugian en Pakistán. 

A muchos kilómetros de distancia, en Occidnte, Risto Mejide, comunicador de programas de telebasura, con ínfulas de intelectual, de 40 años, divorciado y con un hijo pequeño, sale con una chica de 18 años, y se quiere casar. Ha sufrido la misma crisis que nuestro amigo de Afganistán. Risto, seu-héroe de la televisión, lo exhibe sin pudor en las redes sociales porque lo ve como un triunfo, al igual que Sultan Kahn, nuestro librero. Risto piensa que la envidian todos los hombres testosteronados de nuestro país, y creo que no va muy equivocado. 

 
 
 
La inconsciente novia de Risto (¿no tiene padres?) ha abandonado los estudios de periodismo. ¿ Para qué estudiar?, debe pensar, si ha conseguido que le publiquen un libro, con el único mérito de ser "futura mujer de". Todas las chicas que ahora mismo están estudiando periodismo y constatan lo difícil que es encontrar trabajo, están recibiendo un mensaje espantoso.

Mi hija, de la misma edad que la novia, harta de seguirla en instagram y ver cómo presumía de sus logros como escritora,  le comentó ( por lo visto a veces tienes línea directa con el famoso de turno) algo así como que si creía le publicaban el libro para ser la nueva hermana Bronte. ¡La futura novia la bloqueó al instante!. (De ahí el nombre "Instagram").  La chica seguramente pensó que Bronte era un insulto.  Es lo que pasa cuando lanzas tu vida privada a los cuatro vientos: te arriesgas a que algún loco o quien sea te diga lo que no quieres oír.

Otros libreros en Occidente más o menos envidiados:

Berlusconi


Woody Allen ( la niña de la derecha es su mujer)





Fernando Fernández Tapias




Algunos desocupados lectores argumentareis que la pequeña afgana no tiene el mismo grado de libertad que la futura mujer de Risto Mejide. La catalana cree que ha elegido libremente, pero no es así. Ella también es esclava de los mismos estereotipos machistas que pululan por nuestra sociedad occidental, sin que las mujeres nos demos cuenta. Del "contrato" que la ex-estudiante de periodismo ha firmado, no con la editorial, sino con Risto, ella es la parte débil contratante.

Estoy segura que dormir con Risto no es exactamente lo mismo que dormir con Zac Efron.


 


Esta entrada la podéis encontrar en catalán en
https://lilladelesbos.blogspot.com.es


  


 








miércoles, 15 de marzo de 2017

Callos en el corazón



Tengo un callo  en el corazón. Sí, desocupado lector. No hay ningún lapsus. He tecleado bien la palabra "corazón" y no "pies".

Hoy reflexiono sobre este pequeño problema cardíaco (o dermatológico) con la intención de encontrar otros enfermos / lectores que sufran los mismos síntomas. Puede hayamos descubierto un nuevo síndrome.

Hace unos días mi hijo me observaba de reojo mientras cenábamos. Se sorprendía que yo no emitiera ningún vocablo / palabrota sobre toda la serie de informaciones, falsas o no tan falsas que estaban emitiendo los telediarios. El me miraba extrañado cómo yo colocaba los platos sucios en el lavavajillas. Sin emfamdarme. Como una autómata.

La explicación médica parece bastante sencilla. La trompa de Eustaquio de mi oído envía la información (con un martillazo) a la amígdala del cerebro, la cual transmite una leve descarga eléctrica al corazón. Este reacciona latiendo con fuerza y al tiempo generando un callo. La sensación de bienestar físico es total para la persona humana, o sea yo misma.

¿Como he llegado a esta conclusión médica? Los que me conocen saben que siempre doy el mismo diagnóstico para cualquier enfermedad: estrés. Desgraciadamente en este caso concreto, tal como estoy de ánimos, y que no sufro ninguna situación de estrés ni estoy deprimida ni nerviosa ni con ganas de asaltar la bastilla, no puedo por menos que pensar en esta explicación  física.  Me ha salido una callosidad en el corazón que ni podólogo ni Mr. Scholl, ni hostias. Gracias a esta callosidad, consigo una vida apacible y feliz.

Primera noticia. La comisión europea insta a los Estados miembros a expulsar más de un millón de refugiados indocumentados.

Mi hijo seguramente echa de menos que yo hubiera opinado lo siguiente:

- No me escandaliza tanto el hecho de que Europa quiera echar fuera, aunque sean un millón de personas, que al fin y al cabo es una cifra abstracta e inalcanzable como el 450.000 muertos de la guerra de Siria. Lo que me ha provocado un micro infarto ha sido el motivo por el que ahora nuestros gobernantes europeos toman esta medida. Tienen miedo de que la extrema derecha gane terreno electoral a los partidos "sensatos". El ciudadano modélico europeo puede votar un Donald Trump si ningún partido moderado no toma alguna medida "populista". Los gobernantes europeos simplemente están llevando a cabo lo que intuyen que muchos europeos quieren. Y tienen razón: muchos tienen miedo y quieren que los refugiados se vayan..

Segunda noticia: El eurocomisario de inmigración ni sabía que Barcelona había acogido aquella gran manifestación "Queremos acoger" a favor de los refugiados.

Comentario que mi hijo esperaba y no he llegado a decir:
- Mira que éramos miles de manifestantes. Ahora bien, yo tampoco sabía que existía un eurocomisario de inmigración ... jajajaja. parece un chiste.

Tercera noticia: Las ONG que rescatan refugiados de las aguas del Mediterráneo, en realidad provocan más muertes. Las mafias del norte de África, como saben que hay tantos barcos que rescatan personas, llevan muchos más. Ganan mucho dinero. Abandonan los barcos más lejos de la costa europea. Según el ejército italiano, las ONG, involuntàriment han provocado más muertes.

Aquí mi hijo ha ido a buscar a su padr, preocupado por qué no he abierto la boca para decir lo siguiente:

- Esta noticia es absolutamente falsa. ¿Qué impulsa a los grupos periodísticos desprestigiar una tarea tan importante de estas ONG, como Proactive Open Arms? Parece que el ejército italiano opine que las ONG tienen que marchar y no rescatar a nadie. O sea, que deben dejar ahogarse a los refugiados, es su destino inexorable. Morirán igual, pero será un número menor ?. Aunque estoy convencida de que a la larga, el número de muertos será igual de numeroso. Si el primer mundo no ayuda al tercer mundo, las personas seguirán huyendo del hambre y de la miseria. Que los immigrans nos miran del otro lado de nuestro muro de Melilla con ojos hambrientos? Nos da igual. Iremos a jugar al golf justo delante de él, cargaremos el carrito del súper hasta arriba, vamos a pagar 250 euros por comer en casa de Montserrat Ruscalleda o para ver un partido del Barça, o compraremos juguetes a los niños que ni las abrirán, entre otros estupideces del primer mundo.

Cuarta noticia: La Unión Europea avala que las mujeres musulmanas tengan prohibido llevar velo en el trabajo.

En este momento tanto padre e hijo estaban  convencidos que me había tomado un ansiolítico.Ellos esperaban que yo gritara algo así como:

- ¡Es un problema tan grave este del velo! ¡Conozco a tantas mujeres musulmanas con velo en el trabajo que crean tantos problemas! Los gobernantes europeos se atreven con la parte más débil de los musulmanes. (Conste que yo opino que no se tendría que llevar velo) Pero me importa más que culaquier mujer musulmana, hindú o catòlica del opus dei pueda elegir si quiere llevar velo, un bindú en la frente o un cilicio. Con esta medida los europeos  tan liberales y progresistas que nos consideramos, ya no podremos criticar a estos países árabes como Arabia Saudí, Yemen o Irán que obligan a las mujeres a llevar velo. Nuestros hombres europeos son iguales. Siempre hombres prohibiendo / imponiendo cosas a las mujeres.

Todo eso me he callado y no he dicho estos días sobre todo hoy que hace SEIS (6) AÑOS que empezó de la guerra en Siria.

Para tranquilizad de mi hijo, he tenido que asegurarle que iría al podòlogo y que lo escribiría en el blog. Por algún lado tiene que salir esta rabia contenida.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Queremos acoger - volem acollir

Desde este pequeño rincón que es Lisladelesbos2 intento que no nos olvidemos de las personas que buscan refugio en Europa porque huyen de una guerra o pasan hambre. Para mí ha sido un feliz descubrimiento comprobar que somos muchos los que pensamos de la misma manera.


Confieso que desde el sábado he estado en una nube. Tras la manifestación en Barcelona por el derecho a acoger, y después de ver como miles y miles de ciudadanos reclamaban una solución al grave problema de nuestros refugiados, caí en un estado de felicidad (falsa, ya lo sé) que poco a poco se ha ido diluyendo.


Estos días post-manifestación he tenido que escuchar comentarios negativos de personas cercanas a mí, de periodistas (que no son de la caverna de Madrid precisamente), o de los usuarios de las terribles redes sociales (donde vive lo mejor de cada casa y utilizan la red para ventilar la porquería como si fuera un ventilador). Estas opiniones variaban desde las que intentaban politizar un tema que es sólo de dignidad humana, hasta los que claramente manifestaban que no quieren refugiados en Cataluña, o los que sí querrían, pero que tenemos que ser realistas y no podemos acogerlos .

Para los lectores que no estábais allí, os diré que el pasado sábado fueron a la manifestación muchas personas, muchas, de todo tipo y edades, más de las que podía imaginar. Éramos tantos que a ratos nos mirábamos y no lo podíamos creer.
Pero ... pero .... también esta manifestación ha despertado del largo letargo invernal al nazi que mucha más gente de la que pensamos lleva dentro.
 Me he caído de la nube de golpe y me he pegado un buen porrazo. Me he encontrado con la triste realidad  de que nuestros políticos, a quienes en teoría pagamos para que mejoren nuestras condiciones de vida, esta semana nos dicen a las 500.000 personas que nos manifestamos el sábado, que Cataluña no puede acoger refugiados porque el gobierno no tiene competencias ni presupuesto. Pues qué trabajo hacen cada día estos señores cuando van a trabajar a la Subdirección correspondiente? Es como un "Vuelva usted mañana" ¿verdad?

Ciertamente no tengo ninguna duda de que ni los políticos de Europa ni los de Cataluña tiene en sus propuestas electorales la acogida de refugiados. Aquí sí que dejo de soñar en los mundos de yupi y soy realista: efectivamente no les da ningún voto. Y ahora es cuando llego a la conclusión de que todo el mundo tiene el gobernante que se merece. Desde los holandeses, ingleses o finlandeses hasta los catalanes.
Miremos bien a nuestros representantes, ya sea nuestro President, o Rajoy, o nuestro alcalde y nos veremos reflejados tal como si fuéramos Dorian Gray ante su retrato.


Tras comprobar durante estos años (sin immutarnos) cómo con nuestros impuestos se han rescatado los bancos, cómo nuestras pensiones están en peligro porque el Estado roba un trocito cada año para tapar agujeros, cómo vamos a pagar la indemnización al proyecto Castor, como pudimos pagar en su día la limpieza del chapapote de Galicia, como Francia encontró dinero para bombardear Siria después de los atentados, y tantas y tantas decisiones para las que ha habido presupuesto, que no me vengan con historias que no hay. Realmente piensan estos políticos mediocres que nos creemos sus mentiras?.

Para los que conocéis mi interés por la Segunda Guerra Mundial una pregunta: Si Hitler no hubiera invadido Europa, y hubiera llevado a cabo la  "solución final " solo contra los judíos alemanes en los campos de concentración de Alemania, algún país europeo habría llevado a cabo alguna acción para defenderlos? La respuesta es terrible.

jueves, 16 de febrero de 2017

Nuestra casa, vuestra casa

El sábado pasado TV3 retransmitió en directo, desde el Palau Sant Jordi de Barcelona, "El concierto para las personas refugiadas" impulsado por la campaña "Nuestra casa vuestra casa".

Antes de las actuaciones musicales, emitieron diversos testimonios de personas refugiadas, como el de un abuelo sirio. Sorprendentemente aquel señor mayor aseguró que no entendía nada de lo que le estaba pasando: un día estaba vendiendo ropa en su parada del zoco, y al día siguiente estaba huyendo de la ciudad porque la estaban bombardeando.

En 1936 mi abuelo Teodoro también vivió una guerra. El testimonio del abuelo sirio, que por cierto se parecía mucho físicamente a mi abuelo Teodoro, delgado, poco cabello, ojos hundidos, era el mismo que yo recordaba que él explicaba sobre la guerra civil en España. A mi abuelo se lo llevaron de su casa en 1936 porque tenía que luchar contra los nacionales, que se habían amotinado. Estuvo tres años fuera de casa y afortunadamente volvió.

Precisamente hoy he leído una entrevista a Javier Cercas  en La Vanguardia a raíz de la promoción de su nuevo libro. Este trata de la biografía de su tío abuelo que murió en la Guerra Civil por sus ideales falangistas. Nada más lejos de la vida de mi abuelo.

Al contrario de lo que piensa mucha gente sobre la guerra civil española, muchas personas sencillas de los pueblos de España, pobres y sin estudios, lucharon en esa guerra casi sin saber por qué ni contra quién. Les dijeron que era su deber, y lo cumplieron. Pero de la misma manera que el abuelo refugiado, y a diferencia del tío de Javier Cercas, mi abuelo nunca entendió del todo los motivos de aquella guerra. Y como él, tanta y tanta gente de los dos bandos de aquella España.

Si estuviera vivo mi abuelo le diría que pertence al mismo bando que el del refugiado sirio y su familia: del de los inocentes que sufren las consecuencias de las guerras que provocan otros con otros intereses. Son daños coalterales en los conflictos que en el fondo no importan a esos hombres de Moscú,Washington o Palmira.

Ya sé que es un discurso bastante simple, pero es lo que siento hoy, y lo siento como una verdad como un templo.

Algunas personas me han dicho esta semana que no servirá de nada ir a la manifestación del próximo sábado en Barcelona. He leído artículos periodísticos en el mismo sentido.  Nos critican a los que nos manifestaremos con el argumento que lo hacemos por nosotros mismos, para tener la conciencia tranquila, a parte de la inutilitdad de manifestarse. Seguramente tienen algo de razón.

Pero nuestros políticos incompetentes quieren que nos quedemos en casa: les gustamos un poco anestesiados y que les votemos cada 4 años; ( 0.80 cèntimos por papeleta). No nos necesitan para nada más. 

Sí, quiero acoger, como clama la campaña, en nombre de nuestros abuelos que sufrieron una guerra injusta, (y una posguerra peor por cierto), y de los abuelos que la están sufriendo actualmente, y después del sábado también.

Os adjunto el enlace para ver el concierto del sábado en TV3alacarta: Jordi Évole consigue emocionarnos.

http://www.ccma.cat/tv3/alacarta/concert-volemacollir-solidaritat-amb-els-refugiats/jordi-evole-la-barreja-ens-fa-millors/coleccio/8290/5650315/

Milicianos, de Robert Capa (*)
La guerra civil española
(*)  ¿Quien sabe si uno de ellos es Teodoro Romero Díaz?