Ayer volví a ver la película "El laberinto del fauno" de Guillermo del Toro. Me puso los pelos de punta, y no fue precisamente el fauno. El actor Sergi López interpreta un coronel fascista que tiene el encargo de acabar con los pocos maquis que quedan por las montañas de la España de 1944. En una cena con la gente importante del pueblo donde está destacado el regimiento , realiza un discurso de tan rabiosa actualidad que parecía escrito por el presidente de nuestro partido de extrema derecha (Y no diré el nombre para no hacerle más publicidad). La película es del año 2006, antes de toda la radicalización que estamos sufriendo actualmente.
Conozco
personalmente un votante de este partido de extrema derecha, y no es mala
persona en absoluto. No lleva ninguna esvástica, ni va de cacería de homosexuales
por las noches, ni tiene armas en casa. Hace una vida tan normal y tranquila como
la mía. Ahora bien, si le analizo al detalle, puede que vea alguna grieta en su vida. No tiene estudios, pero porque no quiso, no por falta de medios. Trabaja
muchas horas por un salario bajo. Tiene sobrepeso y la autoestima muy
baja. Ell cree tener derecho a cosas como un buen coche, una buen trabajo, independizarse de los padres... Con su sueldo de mileurista no puede. Pero sobre todo hay un factor que ha influido extremadament en su concepción de la vida y del país: en el barrio donde vive se han ido instalando en los últimos años familias inmigrantes, con toda la problemàtica de convivencia que esto comporta. Para él, la culpa de todos sus problemas y los del país és de estos nuevos vecinos. Además su frustración la descarga continuamente en la redes sociales sin ningún tipo de prudencia. Todos sabemos lo que piensa y él está orgulloso.
Por supuesto que no cree que con esas ideas se puede llegar a la construcción de campos similares a los campos de exterminio nazis. O que las mujeres perderán derechos (sólo los perderán las radicales que enseñan los pechos, a estas es a las que hay que encerrar) No piensa que las mujeres de su familia les afectaran esas ideas. Si su partido llega al poder, no exterminará a inmigrantes, independentistas, radicales de izquierdas y homosexuales. Él ya pertenece al siglo XXI y ahora son otros tiempos. En su imaginario ve marchando fuera de España todas estas personas, puede que se imagine que se van en trenes, y construyendo un muro tan grande en África como toda la costa mediterránea.
Por supuesto que no cree que con esas ideas se puede llegar a la construcción de campos similares a los campos de exterminio nazis. O que las mujeres perderán derechos (sólo los perderán las radicales que enseñan los pechos, a estas es a las que hay que encerrar) No piensa que las mujeres de su familia les afectaran esas ideas. Si su partido llega al poder, no exterminará a inmigrantes, independentistas, radicales de izquierdas y homosexuales. Él ya pertenece al siglo XXI y ahora son otros tiempos. En su imaginario ve marchando fuera de España todas estas personas, puede que se imagine que se van en trenes, y construyendo un muro tan grande en África como toda la costa mediterránea.
Igual
que los ciudadanos alemanes de los años 30 que votaron a Hitler. Ni se les pasaba
por la cabeza que para sus vecinos judíos, causantes de todos sus males, habría que
buscar una solución final. Ningún país los acogió y se encontraron con el grave
problema de qué hacer con ellos: por supuesto los dirigentes nazis ya tenían pensada la
solución. Pero el panadero berlinés que les votó, no creo.
"los judíos son nuestro infortunio" |
Comprendo
a este votante. Y creo que es importante para todos los
demócratas que no pensamos como él intentar entenderle y tener empatía con
él, porque existen muchos. Siempre han existido, desde los años 30 del siglo pasado.
En España habían sido acogidos por otro partido, pero se les ha quedado
pequeño. No han sido las condenas por corrupción del partido al que votaban lo
que los ha empujado a crear un partido nuevo, no (dejando de lado las posibles
injerencias internacionales). Ha sido el
motivo que ya utilizaron los nazis en los años 30 en Alemania: el miedo. No es
odio: es miedo. Es el miedo a todo lo que viene de fuera: los inmigrantes que les
quitaran el trabajo, los independentistas que desmontaran el país, Europa que
está en plena decadencia y no les sirve para nada, (y si no que pregunten a los
griegos).
Creo
que es trabajo de todos los ciudadanos demócratas, comprender y razonar con
estos votantes, porque realmente no saben lo que hacen. Estoy absolutamente
convencida. Han sido manipulados por los dirigentes de estos partidos ultraderechistas. Yo propongo que estos votantes visiten los campos de exterminio nazis, (con visita guiada si es posible) o las tumbas de los desaparecidos españoles de la postguerra, o el campo de refugiados de la isla de Lesbos, o que el barco Open Arms organice cruceros para estos votantes, y que la Cruz roja monte gradas en las playas donde suelen aparecer los cadáveres que flotan por nuestras playas, o por último, que visiten mujeres en la UVI de los hospitales, apaleadas por sus parejas.
Deben
comprender cuál es el destino final de su papeleta depositada en la urna. Esta es la tarea a realizar los votantes de partidos demócratas de Cataluña, España y Europa.
Yo me he propuesto deconstruir a mi votante para las próximas elecciones. Ya sería un voto menos...
Yo me he propuesto deconstruir a mi votante para las próximas elecciones. Ya sería un voto menos...